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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:27
La cueva de Alkerdi (Urdax, Navarra)

La cueva de Alkerdi está excavada en el frente S del complejo kárstico de Alkerdi-Zelaieta, excavado en la vertiente norte de la cordillera pirenaica, en el extremo septentrional del valle de Baztán. Complejo excavado por la infiltración parcial de la red de drenaje que conforma el margen derecho de la cabecera del río la Nivelle/Ugarana.

Historia de las investigaciones

BERROBERRÍA y ALKERDI fueron descubiertas por N. Casteret en 1930, quien ya localizó el arte rupestre de la segunda. En 1939 Casteret visita de nuevo la cueva con el marqués de Loriana. Éste realizará nuevos calcos, y sus prospecciones en el suelo del vestíbulo identifican algún material arqueológico.

A partir de los años setenta, I. Barandiarán compaginará sus investigaciones en Berroberría con el estudio de Alkerdi. En 1973 estudia los grabados parietales de Alkerdi, centrado en los del sector izquierdo de la cueva, y en dos nuevas figuras localizadas en el vestíbulo, aunque no localiza los grabados señalados por Casteret en el sector derecho de la misma ni la crinera de caballo. En los años ochenta y noventa, I. Barandiarán y A. Cava excavarán varias veces en Alkerdi (1988, 1993 y 1994), en la misma época en la que los hacen en el vecino abrigo de Berroberría.

El 2014, Garate et alii identifican y estudian más representaciones parietales en una galería lateral de la sala situada a la derecha, donde N. Casteret (1933) ya señaló la presencia de grabados. Publicaron el estudio en 2015, recogiendo el hallazgo de una veintena de figuras (la gran mayoría grabadas, y una pintada), mayoritariamente bisontes, con características propias del Magdaleniense medio, especialmente vinculadas a los conjuntos de la vertiente pirenaica.

La cueva

Forma parte del sistema kárstico Alkerdi – Zelaieta, excavado por la filtración de las aguas que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, en el contexto de un afloramiento rocoso ubicado entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. Su boca se abre en el frente S del afloramiento, junto a otras cavidades con evidencias del Pal. Sup. (ALKERDI II, y el abrigo de BERROBERRÍA). Junto a ellas confluye la escorrentía de la pronunciada a ladera del monte Arleun, situado enfrente. La infiltración de las frecuentes precipitaciones creó el complejo kárstico, en varios niveles. Inicialmente provocó la reiterada inundación (en varias fases permanente) del abrigo de Berroberría, pero no de la de Alkerdi.

La entrada a Alkerdi de 6 m de ancho x 3,5 de altura, da paso a un vestíbulo bajo, de apenas 1,5 m en muchos puntos, pero de superficie amplia (8 metros de anchura x 10 metros de profundidad). En su parte izquierda se accede a una galería, en cuyo recodo final se ubica el arte parietal descubierto en 1930. En el estudio de 1974, Barandiarán localiza otras dos figuras en el vestíbulo.

Hacia la derecha del vestíbulo, de la pared izquierda del fondo de esta sala parte una galería estrecha que se va reduciendo hasta convertirse en una gatera de difícil tránsito. El tramo final de la gatera enlaza de nuevo con la sala. En esta galería se localizaron los grabados descubiertos en 2014. También en la parte derecha del vestíbulo encontramos un estrecho conducto y una gatera, que comunican con una sima que conecta la cueva con el exterior.

Ocupación en el Gravetiense

Aunque no sufrió las fases de inundación de Berroberría, la escasa altura del vestíbulo, la subida del nivel del suelo por la sedimentación, y el abundante goteo de las infiltraciones, que provocaba el encostramiento del suelo, limitaron su uso. Pero, las cavidades del afloramiento rocoso de Alkerdi gozaban de grandes ventajas en su entorno inmediato y a media distancia, que justificaban el uso incluso de Alkerdi: ubicadas a baja altitud frente a la llanura aquitana y al pie de los Pirineos, tenían fácil conexión con las costa a través de cercanos ríos de corto recorrido, y un entorno natural circundante con cómodo acceso a una gran variedad de biotopos y recursos (caza, pesca, recolección, sílex).

Las excavaciones realizadas por Barandiarán y Cava sólo consignaron (en un espacio de excavado de 11 m2) un nivel de ocupación, poco intenso, del Gravetiense. Se recuperaron más de un millar de evidencias líticas. Junto a restos de talla, se identificó un centenar de útiles retocados (con predominio de piezas de dorso con retoque abrupto). Había también una docena de elementos sobre soporte orgánico, entre los que destacan un fragmento de azagaya gruesa, un cincel/cuña de asta, y cuatro conchas perforadas de Turritella. Se recuperó abundante fauna: cuatro mil restos de macromamíferos, y diecisiete mil de microfauna, además de algunos huesos de aves y peces. Y por último, se halló un fragmento de molar humano.

La datación por C14 de una muestra de huesos arroja una fecha de 26.470± 530/490 BP, acorde a la adscripción cultural al Gravetiense.

Para sus excavadores, la abundancia de microfauna y la escasa antropización indicarían un episodio puntual, de acampada, diferente a la prolongada e intensa ocupación de Berroberría desde el Magd. Inferior.

El arte parietal de Alkerdi

Tomando como referencia más reciente el estudio de Garate y Ribero (2015) sobre las nuevas representaciones, podemos diferenciar en la cueva cuatro sectores., concentrados sobre todo en dos galerías.

  1. Galería izquierda. Estrecha, de techo alto, se accede a ella desde el lado izquierdo del vestíbulo. En su tramo final se localizan las figuras localizadas por Casteret y revisadas por I. Barandiarán (sectores A y B). Además de lo figurado en el arranque de la galería (sector B), la mayoría de lo representado se concentra tras un recodo, grabado sobre un cono estalagmítico que obstruye el final de la galería (sector B), y cuya superficie fue previamente descortezada en parte. Se mantiene la adscripción que hizo Ignacio Barandiarán del estilo de las figuras al Magdaleniense III-IV. Además de restos de figuras de difícil interpretación, destacan un bisonte de cuernos filiformes, un ciervo completo (con relleno de trazos a modo de grabado estriado), y la parte posterior de un caballo.
  2. Vestíbulo. Un par de perfiles de figuras (una cierva, y un dudoso lobo) en la pared del fondo (sector C).
  3. “Galería de los Bisontes”. Denominada así por sus descubridores. Desde el lado derecho del vestíbulo, formaciones estalagmíticas complican el acceso a una sala de 14 x 6 m, y techos aún más bajos, de suelo arcilloso. De la pared izquierda de dicha sala parte, para terminar también en ella, una galería de pequeñas dimensiones y difícil tránsito. Tiene unos 1,5 x 1,5 m en su tramo inicial. Se estrecha de manera progresiva y tras 3 m de desarrollo gira a la derecha. Aquí, reducida ya a un tubo de menos de 0,5 m x 1,5m de altura, se localizan en unos 2 m de desarrollo las primeras evidencias gráficas. El conducto vuelve a girar a la derecha. En este recodo se localizan la mayoría de los grabados, observables por una sola persona recostada. Le sigue un tramo final aún más complicado y estrecho de 1,5 m que desemboca de nuevo en la pared izquierda de la sala.

Las figuras son de pequeño formato, con caracteres formales y técnicos bastante homogéneos y uniformes, que responden al estilo propio del magdaleniense pirenaico.

Fueron realizadas mediante incisiones poco profundas, yuxtapuestas, con frecuencia en una única pasada del útil. Destacan en gris sobre el fondo rojizo de la caliza (efecto quizás buscado de origen).

En los bisontes, mayoritarios (11 figuras), el detallismo del trabajo incluye cuernos en doble curvatura - s - mediante una única línea; pelaje de la barba y de la giba simulado mediante trazos paralelos; representación de detalles anatómicos, en ocasiones con despiece asociado (ojo, oreja, boca, lengua, pezuñas, corvejón, sexo, etc. En el caso de los caballos, menos numerosos, figuran las crineras mediante trazos paralelos. También abundan los detalles anatómicos (ojo, oreja, boca), y los despieces.

Para Garate y Rivero (2015), geográfica, estilística y formalmente, el arte parietal de Alkerdi parece inmerso en la corriente de intercambios culturales magdalenienses entre la región cantábrica y el mundo pirenaico. Dos espacios que comparten rasgos unitarios comunes que le dan cierta coherencia interna, y matices diferenciadores. En el caso de Alkerdi la balanza parece inclinarse más hacia la vertiente francesa (como las cercanas cavidades de la colina de Gaztelu: Isturitz, Oxocelhaya y Erberua), en la que se incluye geográficamente y hacia la influencia pirenaica (Niaux, Fontanet, Marsoulas, Les Trois-Frères o Le Tuc d’Audoubert), Como en ellas (y en casos cantábricos como Altxerri) domina la figura del bisonte. Los paralelismos con lo pirenaico alcanzan también las convenciones formales, sobre todo en el caso de los bisontes. Junto a alguna figura que por su carácter lineal se vincula más con las convenciones de cavidades cantábricas, en la mayoría de los bisontes se entronca con el Magdaleniense medio pirenaico (abundantes detalles anatómicos, la representación del pelaje o la lengua). Y la presencia de una figura que puede interpretarse como “herida” se asemejaría a un tema habitual en el arte mobiliar y parietal pirenaico (arte mueble de Isturitz, arte parietal de Les Trois-Frères, Niaux o Fontanet).

La comparación de los matices técnico-formales diferenciadores entre lo localizado y estudiado en 1930 (Casteret) y 1974 (I. Barandiarán), y lo descubierto en 2014, parece indicar en el arte parietal de Alkerdi dos fases o momentos, o al menos dos manos distintas, no necesariamente distanciados en el tiempo, en el amplio lapso entre el Magd. Inferior y el Magd. Medio (aunque la investigación se decanta más por el segundo).

La investigación arrojará sin duda luz en el futuro sobre este espacio de intensa presencia durante el Paleolítico Superior, y sobre el arte rupestre de Alkerdi y de la vecina Alkerdi 2. La publicación de lo descubierto estos dos últimos años, y su análisis, nos permitirán avanzar en el conocimiento de este periodo en este extremo de los Pirineos.

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Published by marianosinues
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