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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:21
Las cuevas de Alkerdi/Berroberría en la Prehistoria, y novedades del arte rupestre paleolítico en Navarra

En la cueva de Alkerdi, cuyos grabados son conocidos desde 1930, se descubrió en 2014 una nueva galería con grabados. Ante las previsibles consecuencias de la actividad de la cantera cercana, que explotaba el macizo rocoso que alberga Alkerdi y Berroberría (y otras cavidades con interés arqueológico, como Alkerdi II, o Zelaieta I y II), el Gobierno de Navarra encargó al equipo responsable de los hallazgos de 2014, el estudio del complejo kárstico de la zona, que ha dado como resultado, por el momento, el hallazgo en 2016 de arte rupestre y galerías que conservan zonas con paleosuelo paleolítico, en la cueva de Alkerdi 2.

Revisaremos en este artículo lo que se conoce sobre el uso de estas cavidades en la Prehistoria (BERROBERRÍA , ALKERDI, ALKERDI 2, y Zelaieta), y las novedades sobre arte parietal del Paleolítico Superior en Alkerdi y Alkerdi II.

Un emplazamiento privilegiado

Las cavidades se localizan en Urdax, una localidad ubicada al N del valle de Baztán. Situado en el extremo occidental de los Pirineos, este valle no responde sin embargo a los rasgos típicos de un valle pirenaico en altura. Básicamente, se define en lo estructural como una cubeta o depresión, a 150-200 msnm, bordeada por dos viejos macizos. La cubeta presenta un desnivel relativo considerable, de cerca de mil metros respecto a las montañas que la rodean (con algún caso de glaciarismo cuaternario en dos de estos montes, el Autza y el Sayoa). La zona posee un clima de tipo templado-atlántico, suave, de abundantes precipitaciones (un promedio de 1.400-2.200 mm de precipitaciones, caídas en 160-190 días). La vegetación natural en el Holoceno es de tipo atlántico, con hayedos en las montañas, robledades en las partes bajas, castañares en las intermedias, y otras especies como fresnos y avellanos.

En realidad, los municipios de Urdax y el vecino de Zugarramurdi, con desniveles marcados a su espalda respecto al resto del valle, se sitúan en el piedemonte de la vertiente N del valle, en la cabecera del río La Nivelle/Ugarana. Responden más a la orografía y climatología de esta vertiente, a las tierras que se extienden curso abajo del Nivelle, hacia la costa atlántica.

Historia de los descubrimientos

La cueva de Alkerdi fue descubierta por el espeleólogo francés N. Casteret en 1930, durante una visita a varias cuevas de los municipios de Zugarramurdi y Urdax. Presenta los datos de manera breve en 1933. En 1935, J. C. Baroja realiza calcos de los grabados por encargo de J. M. Barandiarán, quien ese mismo año señala la existencia del yacimiento arqueológico de la cavidad. En 1939 Casteret visita de nuevo la cueva con el marqués de Loriana, quien se limita a realizar nuevos calcos de algunas de las figuras del sector izquierdo, y excava una trinchera delante del sondeo de Casteret en Berroberría, publicando sus estudios en solitario (1940).

Durante años, el interés arqueológico se centrará en la excavación del abrigo contiguo de Berroberría. En los años cuarenta, por encargo de la I. Príncipe de Viana, S. Ribera Manescau, profesor de la Univ. Valladolid, excava en Berroberría. No publicó datos, ni hay noticias del destino final de los materiales. En los años cincuenta, J. Maluquer de Motes, nombrado director del servicio de excavaciones de la I. Príncipe de Viana, excava en Berroberría entre 1959 y 1965.

I. Barandiarán publicó en 1974 el estudio detallado de los grabados de Alkerdi. Realiza junto a A. Cava distintas campañas de excavación en Berroberría entre 1977 y 1996. En los años ochenta y noventa, ambos excavarán varias veces en Alkerdi (1988, 1993 y 1994).

En 2015, un equipo de investigadores, encabezados por D. Gárate, publicó el estudio de una nueva galería de dicha cavidad, que alberga una veintena de figuras grabadas, mayoritariamente bisontes, con características propias del Magdaleniense medio, especialmente vinculadas a los conjuntos de la vertiente pirenaica. Ante la proximidad de una cantera en explotación, y su proyecto de ampliación de explotación, el gobierno de navarra encargó al equipo de Gárate el estudio del complejo kárstico de la zona, que ha dado como resultado, por el momento, el hallazgo en 2016 de una segunda cavidad, Alkerdi 2, con arte rupestre (que adscriben al Gravetiense), así como zonas con paleosuelo paleolítico.

El gran complejo kárstico que alberga las cuevas de Alkerdi/Berroberría

Las cuevas pertenecen a un complejo kárstico hoy en día en estudio, la unidad geológica del sistema Alkerdi – Zelaieta, situado en la vertiente norte de la cordillera pirenaica, al N del valle de Baztán, en la cabecera de una serie de arroyos que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, tributario aguas abajo del Nivelle, camino del Atlántico. Está excavado en el afloramiento rocoso de una masa de mármoles, margas, calizas, y areniscas calcáreas, entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. La regata de Urtxume, que atraviesa el afloramiento de SW a NE, crea una red interconectada de galerías fósiles y activas con simas y cuevas a diferentes alturas. Las aguas emergen nuevamente en la resurgencia kárstica de Kanbor, para desaparecer a los pocos metros dentro de las calizas de la zona de Ikaburua, horadando una nueva red de galerías. Las aguas vuelven a ver la luz en una resurgencia kárstica, desde la que confluyen hacia el río Olabidea.

En un extremo del relieve calizo que alberga el sistema kárstico, en la zona más afectada por las actividades de las canteras vecinas, se encuentran las cuevas de Zelaieta (I, II), con yacimiento arqueológico conocidos. Loriana publicó en 1940 los resultados de sus prospecciones en el interior de Zelaieta I, y habla de “fragmentos de cerámica tosca roja y negra y con alguna decoración muy sencilla, algunos huesos rotos y dientes de cérvido”. Barandiarán y Cava la exploraron sin resultado en 1979. Recientes investigaciones han localizado en 2016, cerca de las cavidades de Zelaieta, numerosos accesos exteriores a galerías, todavía por explorar.

En el otro extremo se ubican las cavidades con evidencias del Pal. Sup. (ALKERDI y ALKERDI II, y el abrigo de BERROBERRÍA). Sus embocaduras se abren con orientación S en un frente rocoso orientado de cara y al fondo de la pendiente pronunciada de las laderas del monte Arleun. Pendiente que dirigía las precipitaciones hacia la zona de estas cavidades que actuaba como cuenca de recepción. Su infiltración formó el complejo kárstico. En un primer momento, el arroyamiento de las corrientes que bajaban por la pendiente provocaba la reiterada inundación (en varias fases permanente) de la cavidad a cota más baja en este entorno de depresión, el abrigo de Berroberría, con fuerte acumulación de materiales arrastrados. El descenso definitivo del drenado de las precipitaciones a un plano inferior de la red subterránea, y el cambio en el punto en el que drenaban, permitió el uso prolongado de Berroberría como hábitat a partir del Magdaleniense.

Alkerdi/Berroberría durante la Prehistoria

Las cavidades de Alkerdi y Berroberría (a la espera de la certificación del uso de Alkerdi II como hábitat), responden al “ideal” de cavidad habitable que tanto abunda en los hábitats localizados de las comunidades francocantábricas durante el Paleolítico Superior: sitios de altitud baja, en la banda sublitoral que se extendía desde la cornisa cantábrica hasta la llanura aquitana, al pie de cadenas montañosas (en este caso, el extremo occidental de los Pirineos), con fácil conexión con las costa a través de cercanos ríos de corto recorrido que les proporcionaban además recursos piscícolas.

El entorno natural circundante a las cavidades de la zona de Alkerdi permitía un acceso cómodo a numerosos puntos de captación de recursos que ofrecía un espacio con una gran variedad de biotopos, abundante en mamíferos objeto de caza, con acceso a recursos del río cercano (incluido salmónidos), separado de la costa por sólo 15 km.

El uso de las cavidades como hábitat y/o para la plasmación de arte parietal parece diferenciar dos fases. En un primer momento, durante el GRAVETIENSE, usan Alkerdi como hábitat en un asentamiento puntual. Con un techo bastante bajo (lo era cada vez más con la sedimentación) y abundante goteo que provocaba el encostramiento del suelo, no era el mejor sitio, pero Berroberría permanecía inundada, y el entorno territorial tenía muchas ventajas. Como indican en 2008 Barandiarán y Cava, era “un sitio incómodo en un territorio conveniente. En este periodo (aunque queda por dilucidar su coetaneidad con el hábitat de Alkerdi) grabaron y pintaron signos y figuras animales en las galerías de la gran cavidad de Alkerdi II (en estudio, que seguramente aportará muchas novedades para esta fase, sobre todo si se localiza el acceso original).

Con los datos conocidos hasta ahora, hemos de dar un gran salto en el tiempo hasta los inicios del MAGDALENIENSE, cuando las comunidades paleolíticas se decantaron por habitar la opción más obvia, el abrigo de Berroberría, ya seco (aunque con algunas fases temporales de abandono por reinundación). Se trataba de una cavidad de corto desarrollo (que llegaba en algún punto a unos 18 m), pero con una embocadura de unos 23 m de ancho por 4 a 6 m de alto, y un amplio y cómodo espacio de cerca de 200 m2 habitables, bien orientada, con luz natural y agua cercana.

En el Magdaleniense Inferior y/o Medio tiene lugar una ocupación relativamente intensa de Berroberría (14430 +/-290 y 13580+/-140 BP), así como la realización de arte parietal (se identifican dos momentos de plasmación y/o dos manos) en dos de las galerías y un punto del vestíbulo de Alkerdi.

Tras un fase de abandono por un nuevo anegamiento de Berroberría (la incomodidad de Alkerdi y las filtraciones del techo la hacían inhabitable) en un periodo climático especialmente lluvioso que cegó o colmató los puntos de evacuación de agua, con la reactivación de estos o la activación de otros Berroberría volvió a ser un espacio seco que fue habitado de manera casi continuada durante el resto del Magdaleniense: Magdaleniense avanzado (superior) (subnivel E inferior), en el último tercio del decimocuarto milenio BP; y Magdaleniense final, en el decimotercer milenio BP (subnivel E superior) y duodécimo milenio BP (subnivel D superior). Habitación que se prolongó durante el AZILIENSE (subnivel D inferior, a caballo entre el undécimo y el décimo milenio BP). Tras un hiatus de mil quinientos años (probablemente por otro episodio de inundación temporal), de nuevo fue habitada con intensidad durante el MESOLÍTICO antiguo/medio, a lo largo de todo el noveno milenio BC. Como en otras cavidades, en los momentos finales de la Prehistoria se siguió usando Berroberría, pero con menos intensidad y/o de manera esporádica, posiblemente en la misma época en la que se ha constatado el uso de las de Zelaieta. Está atestiguada la presencia en Berroberría de grupos del NEOLÍTICO (nivel B superior), y de la Prehistoria reciente (nivel A, primera mitad del tercer milenio BC).

Territorio y vecindades en el Paleolítico Superior

Con los datos que se tienen es difícil reconstruir ejes de desplazamiento y delimitar los límites del territorio de subsistencia, del espacio cultural común e intercambios y contactos, en un escenario tan amplio (y sin accidentes orográficos destacados) como el de la gran cuenca del Adour y les Gaves. Faltan los datos de la cercana (el mar está a unos 15 km de Alkerdi) llanura costera (hoy inundada) y su posibles yacimientos. Pero tenemos algunos elementos de juicio para valorar algunas de esas relaciones de aproximación que se han detectado en el espacio franco cantábrico para las comunidades del Pal. Sup., como la similitud formal y tecnológica entre los útiles encontrados, su fabricación y uso, indicios de intercambio y distribución de manufacturas, de iconografías y técnicas gráficas similares, etc.

De los sitios al aire libre y cavidades conocidos con uso en el Paleolítico Superior, en un entorno más cercano encontramos las cuevas de Lezia (Gravetiense, apenas a 3 km de aquí y en el camino hacia/desde Isturitz), Lexotoa I (J.M. de Barandiarán recogió por cata en 1941 útiles de sílex atribuibles al Paleolítico superior), Sorgiñen‐Leze (con cata de prospección de J.M. de Barandiarán en 1935, mats. atribuibles a “facies magdalenienses”), y Uriogaina (arte parietal magdaleniense detectado por J.M. de Barandiarán, y sondeos sin publicar posteriores). A distancias en un radio aprox. de 30 km, en la gran zona abierta a la que se accede desde Alkerdi, prospecciones de C. Chauchat permitieron determinar, en la región de Bayona, dos concentraciones de estaciones al aire libre del Paleolítico Superior, que se han ido confirmando a posteriori. La primera, en la orilla derecha del río Nive (incluyendo por tanto la meseta de Saint-Pierre d'Irube, en la que desde hace mucho se habían recogido evidencias de varias ocupaciones del Paleolítico Medio y Paleolítico superior), parece extenderse hacia el Este, en dirección a Isturitz y sitios pirenaicos. ”. Enlazaría así con las cavidades de Isturitz, Gatzarria, Hareguy, los talleres de utillaje lítico de aire libre de Tercis‐Les Bains, y la cueva du Pape/Brassempouy en Landes. La segunda concentración parece circunscrita al litoral atlántico, en una banda de aprox. 1 km de ancho. En ella encontramos la estación al aire libre de Lestaulan (Gravetiense) en la propia Bayona, la de Chabiague (Solutrense y Auriñaciense) al Sur de Biarritz, y la de la meseta de Bidart (con mats. constatados desde el chatelperroniense al Gravetiense). Entre ambas concentraciones, una zona con menos evidencias, que puede deberse a complicaciones prospectivas (un entorno menos urbanizado con praderíos para pasto), y/o a la ausencia de afloramientos de sílex de calidad. No en vano, la mayoría de sitios de la región de Bayona se localizan próximas a afloraciones de sílex de flysch costero de variedad Bidache. En las cuevas de Alkerdi y Berroberría, el análisis del material lítico sobre el que realizan su tecnología indica un predominio (80%) de este sílex, localizable a unos 30 km hacia el N/NW, lo que reforzaría la idea de contactos e intercambios regionales.

Isturitz, a 30 km de la costa actual y en el piedemonte pirenaico, a 35 km de camino (enlazando rutas junto a cursos fluviales) desde la zona de Alkerdi, es para muchos investigadores el gran “aggregation site” regional que pudo ejercer de eje y punto de intercambio/conexión de todo tipo para las comunidades cercanas.

La cantera de Alkerdi, conflicto entre economía y cultura

Desde 1965 se extrae piedra de una cantera extractiva a cielo abierto, ubicada en el paraje de Alkerdi, en la base del collado Bere Berriko lepoa y flanqueada por la regata Kanboko iturria al norte y Mitxelenborda al sur. A pesar de que se sabía desde los años treinta la existencia de yacimiento paleolítico, de las sucesivas campañas de excavación en Berroberría y Alkerdi, y de la ubicación de la cantera en las proximidades de cuevas y sobre el macizo rocoso en el que se inscribe su sistema kárstico, la actividad extractiva ha continuado hasta nuestros días, afectando especialmente a las cavidades del frente N del macizo, Zelaieta I y II. Responde al ya clásico conflicto entre economía y cultura: se produce un desencuentro entre las resoluciones favorables a la actividad extractiva y los métodos de voladura por parte de los organismos competentes de la administración, y los informes y resoluciones de los técnicos de cultura en una línea diferente, con el habitual “ritmo” de toma de decisiones de la administración. Pero mientras tanto la actividad extractiva y las voladuras perduran y el patrimonio se ve afectado.

En este caso, la publicación en junio de 2015 de nuevos hallazgos de arte parietal en Alkerdi, supone un cambio de tendencia que parece definitivo. Por encargo de la Dirección General de Cultura, un equipo multidisciplinar de arqueólogos, espeleólogos y geólogos, (bajo la dirección de la Sociedad de Ciencias Aranzadi), ha revisado el gran complejo kárstico, lo que ha supuesto el descubrimiento en 2016 de arte parietal y otras evidencias prehistóricas en Alkerdi II. Un hallazgo con la suficiente entidad, que sumado a lo ya conocido ha supuesto la ya casi definitiva paralización de la actividad extractiva, y que supondrá el reforzamiento de la protección legal de los yacimientos.

Conocidos los resultados del estudio de investigación realizado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi sobre la “Caracterización del macizo y sistema kárstico de Alkerdi y de su entorno de protección”, la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha procedido a su inscripción en el Registro de Bienes de Patrimonio Cultural de Navarra, como BIC y la categoría de Zona Arqueológica. El tiempo dirá si todo esto se traduce en la adecuada conservación de estos hallazgos, y las novedades que aporta la investigación arqueológica.

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Published by marianosinues
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