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  • : El blog de marianosinues
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7 junio 2018 4 07 /06 /junio /2018 11:57

El seguimiento arqueológica una mina a cielo abierto en SCHÖNINGEN (Baja Sajonia, Alemania), ha permitido descubrir un gran cantidad de yacimientos. Destacan por su importancia una veintena del Paleolítico Inferior, ubicados en lo que hace cientos de miles de años era la franja costera de un gran lago. Se les relaciona con el Homo Heidelbergensis, y han aportado datos importantes para conocer mejor los grupos humanos en esa época, entre los que destacan los del llamado campamento de cazadores de caballo salvajes y sus famosas lanzas arrojadizas de madera, localizado en el yacimiento Schöningen 13II-4.

Una investigación multidisciplinar de largo recorrido

Se puede hablar de dos fases en las excavaciones. En 1983 se iniciaron las excavaciones en Schöningen dirigidas por H. Thieme. A partir de 1992, descubren hallazgos del periodo que nos ocupa. En una segunda fase, desde 2010 se desarrolla un proyecto multidiciplinar. Dirigido por N. Conard y J. Serangeli, y coordinado por la Oficina Estatal de Preservación Histórica de Baja Sajonia y la Universidad de Tübingen, agrupa especialistas en distintos campos de la Rijksuniversiteit Leiden, la Leuphana University Lüneburg, el Senckenberg Research Institute y el Senckenberg Natural History Museum, la Universidad Leibniz, el Laboratorio de Cuaternario Woods Langnau, y el Museo Central Romano-Germánico.

Datación cronológica

La mayoría de los sitios paleolíticos en Schöningen se sitúan estratigráficamente, entre los depósitos de Glaciación de Elster y de la glaciación de Saale.

Dentro de las etapas de isótopos marinos (MIS) del paleoclima de la Tierra, los estudios ubican los principales yacimientos inferopaleolíticos  de Schöningen en el MIS 9, un periodo interglacial cálido que comienza hacia el 337.000 BP. 

En cualquier caso, por el momento, la geología local, el análisis de polen y el estudio de los animales indican que la tierra del lago y los restos arqueológicos se sitúan en periodos interglaciares, más cálidos, desarrollados hace más de 300.000 años. El que nos ocupa, Schöningen 13 II, se sitúa en un período cálido, el Interglacial Reinsdorf, una fase climática cálida desarrollada entre el 300.000 y 350.000 BP.

Conservación excepcional del yacimiento

 

El que los yacimientos paleolíticos descubiertos en la mina se hayan preservado en buenas condiciones se debe al rápido cubrimiento y sellado de las capas arqueológicas con lodo del lago adyacente. Hasta que empezó la extracción hace unos 30 años, estos hallazgos estaban debajo de una capa freática natural. A unos diez metros por debajo de la superficie actual, en lo que fue el borde de un antiguo lago, se dan las condiciones ideales de conservación en la turbera Muddeschichten. Está constatada la presencia humana en las cinco secuencias de sedimentación o riberas del lago.

El contexto peculiar de la geología de la zona permitió que los materiales orgánicos no se descompusieran. Hay muchos más datos de los habituales, y mucho mejor conservados, de fauna y vegetación. Ello permitió también conservar en perfectas condiciones útiles que casi nunca se preservan, como los hechos en madera.

El entorno

La excepcional conservación de fauna y vegetación en la turbera nos permite tener una ida del entorno del lago durante el óptimo climático Interglacial de Reinsdorf. Dentro de la complejidad de un entorno cambiante, vemos la evolución del paisaje y del clima. El paisaje parece haber sido relativamente abierto, con algunas partes cubiertas de bosques, más o menos presentes según el momento en el interglacial.

Los datos del polen y la paleontología del yacimiento 13II-4 indican una fase de bosque mixto de roble que se cree representa el óptimo climático, reflejando partes posteriores del interglacial y brindando una imagen contrastante de pastizales abiertos y bosques boreales.

El lago interglacial fue llenado gradualmente por sedimentos mediante pequeños sistemas de delta, dibujados por las fluctuaciones repetidas en el nivel del lago. En el momento en que se ubica el campamento de cazadores de caballos, un clima más templado aumenta la proporción de fauna adaptada a esas condiciones, como el uro (Bos primigenius), el bisonte (Bison sp.), el ciervo rojo (Cervus elaphus) y el caballo (Equus mosbachensis).

El campamento de cazadores de caballos de Schöningen 13II-4
Schöningen 13 II agrupa numerosos sitios arqueológicos, excavados entre 1994 y 2012. En uno de ellos, Schöningen 13 II-4 se descubrió el llamado campamento de caza de caballos salvajes, con rastros de manipulación en los huesos de fauna, asociables, asegún los especialistas, a la extracción de piel, carne y médula. Y con herramientas piedra, hueso y madera, posiblemente también vinculables a la caza y aprovechamiento de lo cazado. Destacan ocho lanzas arrojadizas de madera. Hay indicios de posibles hogares.  Las mediciones U / Th del horizonte de lanza mostraron una edad de aproximadamente 280000 a 350 000 años.
 

Los huesos examinados de fauna de Schöningen 13II-4 presentan pocos fenómenos de meteorización por exposición al aire exterior. La gran mayoría de los restos indican un cubrimiento rápido después de la deposición. Hay restos óseos con indicios claramente reconocibles de la acción de depredadores, aprox. un 13%. Los autores son depredadores de tamaño mediano, probablemente lobos. Su estudio, y el análisis estadístico de la presencia de partes óseas más débiles dentro del yacimiento, indican que los depredadores han tenido un impacto limitado. Incluso, en algunos restos óseos en los que conviven marcas de acción humana y rastros de depredadores, las huellas de éstos últimos son claramente posteriores.

En la composición de especies de mamíferos representadas en Schöningen 13II-4 dominan los restos óseos de caballos (Equus mosbachensis), con casi el 95%. Les siguen los restos de bovino, uro o bisonte, con un 3%; y los ciervos, probablemente el ciervo rojo, con un 2%. Basado en recuentos de elementos esqueléticos determinantes, el número mínimo de individuos representados entre los caballos se establece en 19, incluidos tres potros (que debieron ser cazados en otoño, tras el habitual nacimiento de las nuevas crías a comienzos de la estación cálida).

Está presente el completo espectro de elementos esqueléticos del esqueleto de los caballos. Esto no se aplica para los restos óseos  de bovinos y cérvidos, en los que están representadas especialmente los más fuertes partes más fuertes de hueso más duras. Esto parece indicar que el momento de deposición los restos de caballos, y los restos de bovinos y ciervos, están separados en el tiempo y siguen un historia postdeposicional distinta.

Las huellas causadas por actividades humanas son frecuentes. Un 18% de los restos óseos estudiados contienen huellas de útiles líticos, como marcas de corte, o huellas de fractura de huesos largos para poder consumir la médula ósea. En relación a las especies de mamíferos, los porcentajes están por encima de la 22% para el caballo, y de más del 30% para los bovinos.

Los indicios de huellas indican diferentes tipos de actividades: Racimos de cortas marcas de corte agudas indican la desarticulación de las articulaciones. Largas marcas de corte en los ejes de largo huesos y huesos planos indican extracción de carne. También hay grupos de marcas de raspado. Estas huellas se encuentran exclusivamente en huesos que contienen médula ósea.

La cantidad de huesos representados de los caballos es lo suficientemente grande como para estudiar la representación de partes del cuerpo. Hay dos partes del cuerpo claramente subrepresentadas, la cola y las partes inferiores de las piernas, los cascos con las falanges. Lo más probable explicación estriba en el desollado de la piel, que se abstrae de la zona de matanza junto a las partes inferiores de las piernas y la cola.

El espectro de pistas de sacrificio indica el sistemático aprovechamiento del caballo para obtener una multitud de productos de origen animal: pieles, carne, posibles tendones; médula ósea grasa y nutritiva. Patrones de aprovechamiento y tipos  de restos que coinciden con los de lugares arqueológicos más recientes que muestren matanza de caballos.

Hay documentado el rastro de restos óseos que pueden estar relacionados con el uso de huesos como herramienta, en varios casos relacionable con el golpeo repetido de materia dura, como la piedra. Probablemente estos huesos fueron utilizados para mantenimiento y retoque de herramientas de piedra durante la matanza. En la industria lítica presente domina el grupo de los raspadores. Son útiles ya terminados, parcialmente revisados ​​y post-retocados (el desecho de retoque está presente), usados para el procesamiento y la manipulación de lo cazado.

Parece que en el aprovechamiento del animal, hubo preferencia por las piernas de los caballos, probablemente por la presencia de carne, tendones y médula ósea. Un método de sacrificio dirigido a la extracción de la piel, y la masa de carne de la cadera y la parte superior de las piernas, eliminando peso al extraer los huesos, que permitían al mismo tiempo acceso a su médula ósea. .

Parece reflejar la caza sistemática y organizada de manadas de caballos, y la explotación organizada de su carne, en el entorno escénico de la orilla pantanosa de un lago al que grupos de animales vendrían regularmente a beber y vadear.

ÚTILES EN HUESO Y SÍLEX

La industria lítica presente cuenta unas 1500 evidencias. Destaca el grupo de los raspadores, la falta de útiles bifaciales y la ausencia de la técnica Levallois.

Son útiles ya terminados, parcialmente revisados ​​y post-retocados (el desecho de retoque está presente), usados para el procesamiento y la manipulación de lo cazado.

Dentro de los huesos con evidencias de manipulación, un grupo muestra indicios de su posible uso como percutor, del golpeo repetido de materia dura, como la piedra. Probablemente fueron utilizados para mantenimiento y retoque de herramientas de piedra durante la matanza.

Las lanzas

Se recuperaron ocho lanzas. ocho lanzas. La mayoría están hechas con madera de abeto (hay una hecha de pino). Las lanzas aparecieron deformadas por el peso de los sedimentos, pero su estudio muestra que usaron troncos delgados y rectos cuidadosamente descortezados y enderezados. Su longitud varía entre los 1,82 y 2,25 metros, y su diámetro entre 29 y 47 milímetros. 

Parece tratarse de armas pensadas para lanzarlas. El mayor diámetro corresponde al tercio delantero del arma, donde está su centro de gravedad, con un ahusamiento en la parte posterior. Guardan semejanzas con el diseño de las actuales jabalinas de competición.

 

El problema es la falta de paralelos en condiciones en otros yacimientos paleolíticos. Solo hay algunos hallazgos para comparar, con dimensiones y formatos de “lanzas” similares, con una conservación mucho peor, con frecuencia sólo fragmentos, y con diferencias cronológicas considerables en la mayoría de los casos respecto al hallazgo de Schöningen. Podemos mencionar los hallazgos de Lehringen, Clacton-on-Sea, Bilzingsleben, Stuttgart-Bad Cannstatt y Torralba.

Schöningen aporta muchas más cosas que el importante hallazgo de lanzas de madera. La riqueza de sus evidencias, su estado excepcional de conservación proporciona datos importantes para conocer mejor los grupos humanos del Homo Heidelbergensis en esa época, sobre su manera de vivir y cazar, y la colonización del N de Europa.

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