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9 septiembre 2014 2 09 /09 /septiembre /2014 10:16

Los Encierros pamploneses, de origen medieval, recorren la Estafeta sólo desde hace dos siglos. Aquí nos ocupamos de los 100 primeros años de la pequeña historia de gentes anónimas en una calle de fama universal.

Hay pocas calles en el mundo más conocidas que la calle Estafeta de Pamplona, vinculada a los encierros de San Fermín. Pero su rica historia va más allá de las universales carreras delante de los toros. Sus gentes, sus vidas y negocios, proporcionan una intrahistoria interesante, poco conocida por los que la recorren.

Cómo era la calle Estafeta en el s. XIX

Esta calle de origen medieval ya estaba definida hacia 1800, aunque, hasta 1918 era algo más corta. Terminaba en la muralla, que se atravesaba a través del Portal de Tejería, cerca del cruce con la calle Tejería. Conectaba por varios pasos con la Plaza del Castillo. Ya sólo subsiste la Calleja de San Agustín, frente a la Bajada de Javier. El lado derecho de la calle, antes de la muralla, acababa en la tapia del huerto del Convento de Carmelitas. Su desaparición generó un gran solar, cambió la calle, y posibilitó un nuevo coso taurino.

Comercios y gentes en una calle llena de vida

Siempre tuvo mucha actividad comercial. Por citar algunos negocios de la 2ª mitad del siglo XIX: el dentista Fernández Guisado, la  camisería de Irigoyen, la tienda de ornamentos litúrgicos de Barandalla, el almacén de carbón de Goicoechea, el local de Riezu para la tejería de Eransus….

Hasta 1843, la casa de Antillón albergó temporalmente en la calle la Diputación de Navarra. En la última década del s. XIX funcionó en el nº 67 de la calle el “Teatro - Circo Labarta”, que traía artistas del de Burdeos.

 

La Estafeta y los Sanfermines a finales del s. XIX

La calle fue durante mucho tiempo lugar de paseo casi obligado de las gentes de la ciudad, donde se mostraban sombreros y vestidos llegados de París, etc. En 1893, un visitante granadino describe un día de fiestas: Tras el encierro, desayuno con chocolate. Le siguen los gigantes, el almuerzo, y el concierto del violinista Pablo Sarasate. A continuación, el inevitable paseo por la Estafeta, previo a la comida. Luego se acude a los toros, etc.

Los inicios de la Estafeta en el Encierro

La implicación de la calle Estafeta en el Encierro comienza en el momento en el se decide construir en 1844 la primera plaza de toros estable, con capacidad para 8.000 personas, en un solar cercano al actual Teatro Gayarre. 

Con ese motivo, el Ayuntamiento decide reducir el Encierro a los escasos cien metros que median entre el Portal de San Nicolás  de la muralla (aprox. inicios de la Av. de San Ignacio), y el nuevo coso. Esto generó grandes protestas que esto generó, y la presión para que volviera al recorrido antiguo, indicio claro de que había gente corriendo delante de los toros.

En 1856 se hace caso de esta petición y se vuelve al recorrido anterior, pero con la novedad de la calle Estafeta en lugar de Chapitela.

De 1861 a 1867 se vuelve a entrar por San Nicolás. En 1867 se recupera definitivamente el recorrido actual de la carrera, que se celebraba de madrugada (a las seis hasta 1892) para no alterar la vida callejera.

Apenas tenemos datos de estos encierros. Son tiempos de poquísimos corredores, poca valla y mucho riesgo.

La calle Estafeta en el siglo XX

El último cambio relevante del aspecto de la calle fue su apertura por el lado de Tejería, tras el derribo del tramo de las murallas en 1918.

En la primera mitad del s. XX, la Estafeta seguía siendo una arteria comercial importante. Tenía referentes como: la confitería y pastelería antigua de Udobro, el taller de encuadernación de Herr, la fábrica de gaseosas de Lusarreta y Compañía, las oficinas del “El Pensamiento Navarro”, la vaquería de la Señora Sinforosa, la fábrica de hielo, la tienda de alimentación “Viuda de Polo”, los ultramarinos de Ciganda, la “Gran Tintorería de Lyon”, La “Fonda Pascualena”, la “Fonda de San Fermín”, el Bar Pirineo, el Bar Navarro, la librería “La Casa del Libro”, y tantos otros.

Es bonito recordarlos en tiempos en los que el comercio tradicional en la Estafeta, y en todo el centro histórico pamplonés, ha perdido en la última década casi todos sus referentes antiguos.

Sanfermines de toros y paseos en la Estafeta hace cien años

En el s. XX, la calle seguía siendo punto de destino de paseos ciudadanos, sobre todo en Sanfermines. El institucionalizado paseo a lo “belle époque”, banda de música incluida, contaba con sillas plegables en la calle para su contemplación. 

Unos parmesanos solían exhibir en fiestas, a comienzos de siglo en un local de la calle una colección de animales exóticos o con rarezas y deformaciones, los llamados “fenómenos”.

Los Encierros pamploneses por la Estafeta, primera mitad del s. XX

Mientras estuvo en uso la primitiva plaza de toros, el encierro salía de la Estafeta girando a la derecha por la calle Espoz y Mina (hoy Duque de Ahumada).

Con la inauguración de la actual plaza, el encierro seguirá desde 1922 por la curva de Telefónica, y por el enarenado (hasta 1982) descenso hacia el callejón del coso.

Las fotos de los años cuarenta ya indican la masificación de la barrera previa a la altura del Bar Pirineo. Pero a la hora de la verdad, los encierros que conoció Hemingway contaban en la Estafeta con muchos menos corredores.

carrera-anos-cincuenta.gif El encierro por la Estafeta en los años cincuenta.

El Encierro discurría muy temprano. De 1918 a 1923 madrugaba a las cinco de la mañana. Pero la hora tradicional será, durante bastantes décadas, las siete. Los corredores calculaban muy bien las distancias con toros más pequeños pero muy movidos, que se fijaban y les veían perfectamente desde lejos.

Lo del blanco y rojo es más reciente. Eran carreras de boina, traje y alpargatas de vestir.

La Estafeta es una calle entrañable para los pamploneses y un lugar de referencia para los visitantes. Es bueno que se conozca un poco más su historia, que va mucho más allá del amable caos sanferminero, o de los impersonales chiringuitos temporales de venta de camisetas o bebidas.

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Published by marianosinues - en Historia
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