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22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 09:29

Como la gran mayoría de los encierros peninsulares, el Encierro pamplonés tiene su origen en la traída de toros desde sotos cercanos a los festejos taurinos. Festejos desarrollados, desde el s. XIV hasta 1844, en un espacio vacío entre barrios, donde la actual Plaza del Castillo. A lo largo de los siglos, la construcción de nuevas plazas de toros y las mejoras introducidas fueron cambiando su trazado y características, hasta conformar el Encierro que hoy podemos ver en los Sanfermines.

Inicios históricos de los Encierros de San Fermín.

No hay datos precisos sobre los inicios históricos del Encierro. Las primeras noticias fiables describen en el s. XVIII a la manada entrando al galope, precedida por un jinete, el Abanderado de San Fermín, arropada por los cabestros, y seguida por los pastores. Durante varias décadas del s. XVIII, algunos vecinos a pie con garrochas y varas colaboraban en que los toros siguieran su camino. Tras su prohibición en 1738 los espontáneos correrían ya de manera similar a la actual. El comienzo del recorrido ha variado poco desde entonces. Salva el desnivel desde el río Arga por calles que ocupan el antiguo cauce del barranco de Santo Domingo. Al llegar a la plaza de Mercaderes subía por la calle Chapitela hasta la Plaza del Castillo. Allí, en la zona del portal nº 37, estaban los corrales de la Casa de los Toriles (1616-1844), junto a la que se erigía cada año la plaza desmontable de madera.

Las plazas de toros y la Estafeta

A la construcción en 1844 de una plaza de toros le siguió un cambio temporal de recorrido. De 1844 a 1855, y de 1861 a 1867, los toros llegaban por el otro extremo de la ciudad, muy cerca de la plaza. Tras numerosas protestas, se retorna al recorrido antiguo, pero se abandona Chapitela en favor de la calle Estafeta, para girar luego a la derecha hacia el coso. En 1922, la nueva plaza de toros definió el recorrido actual, añadiendo la curva de Telefónica. El trazado actual por la plaza del Ayuntamiento data de 1931.

enc1.jpg

El Encierro a su paso por la calle Estafeta

Evolución de los rasgos del Encierro y de la manera de correr en él.

El horario del Encierro se ha ido retrasando. Hasta 1892, la carrera se iniciaba a las seis de la mañana, sin aviso previo. Entre 1918 y 1923 comenzó a las cinco. En 1924 se retrasa a las 7, y desde 1974 comienza a las ocho. Los toros corren arropados por los mansos, y guiados por pastores (algunos fueron legendarios, como Ustarroz, o Moncayola), hasta el coso, donde desde 1922 les relevan los dobladores. Los primeros testimonios gráficos y orales muestran encierros con pocos corredores, a prudente distancia del toro, más pequeño y movido que los actuales, y que se fijaba más en los escasos corredores. Conforme aumenta la afluencia de corredores, más arropados por pastores, cabestros y otros corredores, se verán carreras más ajustadas, controlando mejor las distancias con el animal. La masificación no llegará hasta la segunda mitad del s. XX (cuando además se adopta el atuendo de blanco y rojo), tras el éxito de la novela de Hemingway, su internacionalización, y sobre todo con la llegada de la televisión. Los últimos años abundan los corredores velocistas, de gran potencia, que apuran mucho el espacio y el momento de correr delante del toro.

El recorrido está reforzado por un vallado, que sólo protegía antiguamente la Plaza del Castillo. Los cruces con otras calles se tapaban con mantas. En la segunda mitad del s. XVIII se extiende el uso de protecciones de madera al resto del trazado. Tras varios casos de rotura, desde 1942 el vallado pasa a ser doble. Las reformas posteriores (gateras, barreras, eliminación de aceras, productos antideslizantes, etc.) no alteran el recorrido, buscan mejorar la seguridad.

El Encierrillo

El encierro tiene desde 1889 una fase previa (que convivió hasta 1929 con la vieja costumbre de agrupar el ganado bravío en los sotos), el Encierrillo que, desde los Corrales del Gas al pie de la ciudad junto al río, conduce cada atardecer los toros del día siguiente, acompañados sólo por pastores, hasta los corrales de Santo Domingo, donde pasan la noche. Desde 1887 se inicia aquí el Encierro cada mañana. Pamplona ha sido y es ciudad amurallada. Los toros llegaban hasta estos corrales en el Encierrillo a través de la muralla por el Portal de la Rochapea (derruido en los inicios del s. XX).

Dada la influencia de los medios de comunicación, la masificación, la llegada de grupos organizados de visitantes a los que se les indica que pueden verlo (sin correr) desde dentro del recorrido (información errónea y peligrosa, pero interesada para hacer negocio sin mucho escrúpulo) es bastante probable que en los próximos años veamos nuevos cambios, como la restricción de número de participantes, y un mayor control del acceso a esta carrera universal.

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Published by marianosinues - en Historia
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