Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación

  • : El blog de marianosinues
  • : Blog dedicado a la Cultura,Historia, Arte, Arqueología, Prehistoria, Origen del Hombre
  • Contacto
30 septiembre 2014 2 30 /09 /septiembre /2014 06:04

Pamplona cuenta, al igual que ciudades como Barcelona, con un  monumento vertical rematado con una gran estatua, que preside el que fuera durante mucho tiempo paseo principal de la ciudad.

Un monumento no inaugurado después de más de un siglo de su construcción, con muchas circunstancias históricas a su alrededor.

El paseo de Sarasate

Es uno de los centros neurálgicos tradicionales de la ciudad, de paso habitual, al lado de la Plaza del Castillo. Una zona de complicada trayectoria urbanística. En origen zona de fosos, desde el s. XVII, este espacio originalmente extramuros de las murallas contó con numerosos edificios de larga tradición en la ciudad, muchos hoy desaparecidos.

De las construcciones primitivas, con una cierta antigüedad (fines s. XVIII, y s. XIX), quedan las viviendas situadas en la acera de la iglesia de San Nicolás, entre ésta y la Plaza del Castillo, Casa Baleztena, el Palacio de Navarra; y las ligadas al primer ensanche pamplonés, como el actual Palacio del Parlamento de Navarra (en origen Palacio de Justicia).

Desde mediados del s XIX fue un paseo muy querido por la ciudad, siempre arbolado, con fuentes, esculturas, y rematado finalmente con el monumento a los fueros. Popularmente conocido también como Paseo de Valencia, está dedicado al genial violinista pamplonés.

En el otro extremo del paseo, desde 1885 se pueden contemplar, recientemente restauradas, varias esculturas monumentales de reyes, excedentes de las dieciochescas que adornaban el Palacio Real de Madrid

La Gamazada

El origen del monumento está en la fuerte contestación navarra, institucional y popular, frente a un proyecto de presupuestos de Germán Gamazo. En 1893, lo que pretendía el por entonces ministro de hacienda, suponía prácticamente anular particularidades forales navarras.

Las gestiones de las instituciones navarras, y la fuerte presión popular, consiguieron evitar el contrafuero. Y fueron el germen del movimiento popular que culminó con la construcción del monumento.

El monumento

Construido en 1903, mide 23 m de altura. Es de tendencia vertical, diseñado por el arquitecto Manuel Martínez de Ubago.

Se compone de tres cuerpos. En la base, sobre un cuerpo de escalinatas y cadenas que simbolizan el escudo navarro, un cuerpo (de cinco metros de altura) de cinco caras, reforzado con columnas, simboliza las cinco merindades de Navarra. E incluye cinco placas de bronce con distintas inscripciones alusivas a los Fueros.

El cuerpo central cuenta con cinco esculturas, asentadas obre los capiteles de las columnas del primer cuerpo. Simbolizan el trabajo, la paz, la justicia, la autonomía y la historia.

 

El remate superior está formado por una gran columna de mármol rojo con capitel blanco, que sustenta una estatua, una figura femenina coronada de bronce de cinco metros de altura. Sostiene en su mano derecha una cadena rota, y en la izquierda la Ley Foral.

monumentos-a-los-fueros-copia-1.jpg

 El Monumento a los fueros, en el Paseo de Sarasate (Pamplona)

Un monumento difícil de construir y sin inaugurar

Cuenta con cimentaciones de gran volumen y profundidad, fruto de los múltiples avatares y problemas que arrastró su construcción, que multiplicaron los costes, sufragados en principio por suscripción popular. Sin duda, como en otros casos, a nadie se le debió ocurrir consultar a investigadores sobre los problemas que iba a provocar, para semejante monumento, su ubicación en una zona de fosos rellenados y fuertes filtraciones de agua.

Los investigadores, y el testimonio de sus descendientes, coinciden en que la estatua que lo remata reproduce los rasgos de la que fue amante del arquitecto, y madre de tres de sus hijos, para escándalo de la conservadora burguesía de la época.

Sin que haya una razón pública, algunos lo achacan al escámndalo público sobre la modelo de la estatua, y muchos lo relacionan con circunstancias de índole político ligadas a los fueros. En todo caso, más de cien años después sigue sin ser inaugurada.

En cualquier caso, cualquiera que sea la razón, o incluso la modelo, sin ser una obra de arte universal, el monumento constituye un símbolo de la ciudad, de los fueros navarros, y un punto imprescindible a visitar.

Compartir este post

Repost0
25 septiembre 2014 4 25 /09 /septiembre /2014 09:24

El 25 de septiembre es una de las festividades pamplonesas del calendario dedicadas a San Fermín, aunque la celebración de las fiestas de San Fermín Chiquito o Txiki, como se las conoce popularmente, se traslada normalmente a fin de semana para facilitar la participación de la población. Una fiesta para "los de casa".

Curiosamente, San Fermín es el patrón de la diócesis de Pamplona y copatrón de Navarra junto a San San Francisco Javier, pero no lo es de la ciudad, patronato que recae en San Saturnino.

Conmemoración de un martirio

La festividad que nos ocupa conmemora el martirio (decapitación) de San Fermín en Amiens (donde había ido a predicar) el 25 de septiembre de 303 (año aprox., algunos lo situan en la persecucción de  Domiciano del s. I d. C.). fecha estimada a partir de las "Actas de la vida y martirio de San Fermín", redactadas probablemente hacia el s. VI.

Forma parte de las tres fechas dedicadas en el calendario litúrgico local a San fermín: el 7 de Julio; el 25 de septiembre, en conmemoración del martirio; y la función de las Reliquias del Santo en un domingo variable de enero.

Unos Sanfermines otoñales

Hasta finales del s, XVI, se honraba a San Fermín el 10 de octubre, conmemorando la entrada del Santo en su sede de Amiens. Pero, ante los problemas que para las fiestas suponía el mal clima de octubre, se solicitó al obispo Bernardo de Rojas el traslado de la celebración a julio, aprovechando la coincidencia con la feria franca que se celebraba en ese mes en la ciudad desde 1381.

El 7 de julio de 1591 se celebró por primera vez en la fecha hoy conocida. La elección del día 7 parece relacionarse con el relato bíblico del Génesis, con el séptimo día, en el que descansó Dios tras la Creación. El 9 de octubre, y después en el día 6 de julio, se celebraba la función de Vísperas, y desde 1599 - durante doscientos años - se celebró una "vigilia penitencial" en agradecimiento a la ayuda del Santo en la terrible epidemia de cólera que asoló la ciudad en 1599. El caràcter lúdico del día 6, el txupinazo y todo lo que luego viene, es muy posterior.

Las fiestas de San Fermín Txiki

Unas fiestas muy caseras, de momentos entrañables y buen ambiente. Centradas desde siempre en el barrio de la Navarrería donde se ubica la iglesia de San Fermín de Aldapa (situada donde la tradición ubicaba la casa natal de san Fermín), cuya imagen se saca en procesión tras la Misa, en estas fiestas. Procesión a la que se suma la Corporación de Gigantes, Kilikis y Cabezudos de la ciudad, la banda municipal (la Pamplonesa), y el grupo de danzas municipal.

DSC07481.JPG

Un momento de la procesión de San Fermín de Aldapa

El ondeo de la gran bandera a lo largo del puente de Curtidores, y el ascenso bailando desde allí del grupo de danzas municipal por la cuesta hacia San Fermín de Aldapa, el baile de espadas previo a la procesión, y el espectacular que realizan en la plaza del Ayuntamiento al mediodía, son otros grandes momentos de la fiesta. También los gigantes del Casco Viejo recorren las calles. Y no hay que perderse el almuerzo patrocinado por los comerciantes del mercado municipal.

Los actos son muchos, incluyendo por supuesto el ambiente nocturno, y todo lo que organizan tanto el Ayuntamiento como la asociación de vecinos. Unas fiestas de menos renombre, muy queridas por los pamploneses, y que merecen  ser conocidas. 

.

 

Compartir este post

Repost0
22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 10:00

Este pequeño edificio de inconfundible estética gótica, monumento nacional, tiene setecientos años de historia. Está ubicado en la calle Ansoleaga, en el corazón del centro histórico de la ciudad.

Desde allí se controló durante siglos la economía del Reino de Navarra. Y desde 1995 vuelve a ser la sede de dicha institución, superviviente del viejo reino navarro.

El hecho de que en los años 10 albergara el Museo Artístico Arqueológico de Navarra, sumado a que fue sede desde 1941 de la Institución Príncipe de Viana (encargada de velar por el patrimonio navarro) garantizó la pervivencia de esta joya medieval. Y dotó a su patio con múltiples evidencias del patrimonio de la comunidad foral navarra, lo que enriquece obviamente la visita.

La Cámara de Comptos

Este organismo medieval tiene su origen sobre todo a partir de Carlos II, en 1365. Estaba encargado de revisar velar por las cuentas del reino.

Hasta su abolición en 1836, pervivió siglos después de la conquista de navarra. Hoy en día vela de nuevo por la salud de la economía navarra, y su correcta gestión pública.

La ingente documentación que acumuló, conservada en la actualidad en el Archivo General de Navarra, es una de las mejores fuentes de información europeas para la Baja Edad Media, y no sólo de aspectos fiscales o económicos.

Camara-de-Comptos.jpg

La Cámara de Comptos

Un institución con muchas sedes

El Tribunal de la Cámara de Comptos tuvo su primera sede en una casa de la actual zona de Curia y Mercaderes. De allí paso a una propiedad real tras la iglesia de San Cernin. Su hundimiento provocó el traslado a la Torre del Rey en la calle Cuchillerías.

Y en el s. XVI se trasladó al edificio que nos ocupa. Tras una complicada historia con fases en las que la institución no existió, volvió a ser su sede en 1995.

Y un edificio con muchos usos

Tras la abolición de la Cámara de Comptos en 1836, tuvo muchos usos, sobre todo relacionados con la Cultura, y con frecuencia como primera sede de grandes instituciones culturales de la ciudad y de Navarra.

  • Desde 1868 y  hasta los años cuarenta, fue sede de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, que es el precedente de la Institución Príncipe de Viana.
  • Desde los años 10 albergó los inicios de lo que luego fue el Museo de Navarra.
  • Desde 1952 y durante varias décadas conoció los inicios de la Universidad de Navarra.
  • Fue también sede de la Institución Príncipe de Viana.
  • Y de nuevo albergará la Cámara de Comptos a partir de 1995.


Visita a un edificio que se remonta a los inicios del gótico

Es una casa del s. XIV, adquirida por Carlos V en 1524 a los herederos de Pedro de Berrio, señor de Otazu. Fue declarado Monumento Nacional por R.O. del 16 de enero de 1868.

 

La pequeña plaza junto al edificio albergó durante años una preciosa escultura de Fructuoso Orduña, que podemos contemplar en el Museo de Navarra.

El exterior del edificio es de piedra. El acceso se realiza por un arco apuntado formado por dos platabandas, propio del gótico de transición. Se abren cerca de él varias ventanas apuntadas y geminadas, con parteluz de sección cilíndrica y capiteles de decoración simple.

Al interior, lo primero que nos encontramos es un corredor formado por una bóveda apuntada de sillares. Desde allí accedemos a un patio ajardinado. Al ser un edificio en uso por la administración, en principio, nuestra visita llegará sólo hasta él.

En ese patio veremos varios elementos patrimoniales interesantes: un pozo; una puerta; restos arqueológicos de la antigua ermita de San Nicolás de Sangüesa (hoy desaparecida); la placa con inscripción latina colocada en 1601 donde cayó herido en combate - el todavía soldado - San Ignacio de Loyola; un sepulcro gótico con estatua yaciente, y algunos restos artísticos más.

Aunque no alcanza el nivel de grandes edificios civiles medievales o renacentistas de otras ciudades, no deja de ser un bonito conjunto a visitar, Además, es sorprendente que se mantengan juntos edificio y el uso que ya se le daba hace quinientos años a esta casa (presente en la ciudad desde  hace cerca de ochocientos años). Ya sólo por eso merece ser conocido y cuidado. Y esperemos que así sea siempre. 

Compartir este post

Repost0
22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 09:45

Partiendo de la premisa de que un encierro SIEMPRE COMPORTA UN RIESGO, se intenta explicar aquí las normas y características a respetar por una persona que quiera correr el Encierro en Pamplona, y unos consejos básicos. 

El Encierro es una experiencia única. Te impones al instinto y te aproximas a un animal peligroso de 550 - 600 Kg. tratando de correr delante. Pero eso requiere saber cómo, y qué no debemos hacer.

Los Encierros en datos

Acceso gratuito. Se celebran del 7 al 14 de julio, a las ocho de la mañana, a lo largo de 848’6 metros. La carrera dura de media 2’30- 3’30 minutos. Cada corredor no suele correr más de 30-50 metros cerca o delante del toro, durante 10-15 segundos. Aunque varía según zonas, la velocidad media de los toros es de 25 Km. /h. Entre semana participan unas 2000 personas. El fin de semana puede subir a 3.500-4.000 corredores (según estimaciones oficiales que probablemente se queden cortas).

Horario y lugar de acceso al recorrido

Sólo se accede al recorrido de 7 a 7’30 horas A.M., en la cuesta de Santo Domingo y la Plaza del Ayuntamiento.

Unos cinco minutos antes del encierro se abren las barreras que impiden el paso al resto del recorrido, y el corredor se sitúa en el punto elegido para esperar a los toros.

Condiciones para correr

Condiciones físicas:¡SI NO ESTAS SERENO, NO CORRAS! Pones en peligro tu vida y la de los demás. Es necesaria una punta mínima de velocidad, buena estabilidad, fuerza y buenos reflejos.

Indumentaria: No se permiten disfraces, ni gorros, ni mochilas, ni cámaras de fotos, ni banderas, ni botas… Todo aquello que sobresalga, cuelgue, o sobre, supone un riesgo de que el toro te enganche, o de caídas, para ti y para los demás.

Lo recomendable es respetar la tradición, correr de blanco y rojo. El calzado permitido y adecuado es el deportivo con buena adherencia.

Periódico: Es habitual llevar uno enrollado. No todo el mundo lo lleva. Se usa para controlar la distancia con el toro, y soltarlo (¡no lanzarlo!) en un caso de apuro en la cara del toro.

Los toros

La mayoría de los que corren por primera vez no han visto nunca uno de cerca. Muchos turistas no saben ni cómo son. La altura del lomo del toro ronda los 150 cm. Su peso supera casi siempre los 520 Kg., y con frecuencia los 600 Kg de músculo. La distancia entre sus aguzados cuernos de medio metro o más, alcanza los 70 cm – 1 metro.

Los mansos

Cabtesros o bueyes que arropan a los toros, los conducen. Más altos. Llevan una esquila o badajo de metal en el cuello. Su color combina el blanco con otro color. No embisten. Pero si se les molesta, puedes llevarte un cabeceo, pisotón o coz. Tres mansos cierran el encierro cual coche escoba.

Los pastores

Corren detrás de los toros, con camiseta verde y largas varas. Controlan a los toros y a los corredores. Son la autoridad dentro de la carrera, y el que mejor ayuda al corredor en apuros. Deben ser obedecidos, nunca molestados o estorbados.

Cómo se corre en el Encierro

Ante todo, ENCIERROS HAY MUCHOS, VIDA UNA SOLA. SI TIENES MALAS VIBRACIONES, O TE PUEDE EL MIEDO, NO CORRAS. NUNCA CORRAS SIN INFORMARTE ANTES.

Maneras de correr: No corras en dirección contraria al encierro. Sólo se corre de verdad una media de 30-50 m, por la gente y la velocidad. Maneras clásicas de correr:

  • Cuesta de Santo Domingo: por la fuerza de salida de los toros, y el desnivel, no se espera al toro, se corre muy rápido hasta que la manada te alcanza.
  • Resto del recorrido: te incorporas a la carrera a ritmo suave desde un lateral, controlando a los corredores que van delante y detrás de ti, y aceleras cuando los toros se acercan. O esperas a que el toro esté muy cerca y te incorporas delante de él a toda la velocidad.

El arte y la dificultad está conseguir en la colocación. Se tarda años y encierros en aprender. Lo normal es no conseguirlo en la primera vez, de no ser de pura casualidad.

Si no consigues correr delante del toro, NO FUERCES TU SUERTE. No pasa nada por correr un momento al lado, sin tocarlo. No te quedes quieto en paredes, portales o rincones. Si paras, no te muevas al paso del toro. No agarres ni empujes a nadie para mejorar tu posición. Nunca corras mirando sólo hacia atrás. No molestes a los mansos ni al pastor. Deja actuar al pastor en caso de un toro caído o ante cualquier peligro.

encierro.jpg

El Encierro a su paso por la Plaza de Mercaderes

Qué hacer cuando se acaba tu carrera

Dónde termina nuestra carrera: Es importante salirse de la trayectoria de los toros manteniendo una reserva de energías ante cualquier imprevisto, quizás necesitaremos un segundo esfuerzo. Hay que evitar los grupos junto a la pared o caídos. Si está cerca, pasa el vallado. Es más seguro seguir en movimiento por el lateral y controlar cómo sigue el encierro.

Si te caes: No te levantes, y protégete la cabeza con las manos. Es mejor ser pisado que sufrir una cornada. Si caes en un montón o caída colectiva, no te levantes antes de tiempo. El encierro dura poco, y el toro no suele embestir los montones, los salta.

NUNCA CORRAS DETRÁS DE LOS TOROS, ni intentes cruzar en línea recta de un lado a otro de la calle.  

El vallado: Sirve para que el que esté en apuros lo salte, o pase por debajo. ¡No quedarse en él a esperar que pasen los toros!

Normas de convivencia con el toro

NO TOQUES O AGARRES AL TORO. Cada toro es un mundo, por mucho que se hable del comportamiento habitual de una ganadería. Generalmente, el ruido, la gente en movimiento, un escenario desconocido, llevan al toro a agruparse y correr en manada dirigido por los mansos. Si no se le molesta, seguirá su camino. Todo lo que le detenga (si se cae, se le cita o agarra) significa peligro, se fijará en la gente, sólo buscará una cosa: embestir a lo que se mueva.

Quizás, como reflexión final, lo más importante sea evaluar que el riesgo es real, y valorar nuestra condiciones físicas, estado de ánimo, y conocimiento de lo que hay que hacer.

Compartir este post

Repost0
22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 09:29

Como la gran mayoría de los encierros peninsulares, el Encierro pamplonés tiene su origen en la traída de toros desde sotos cercanos a los festejos taurinos. Festejos desarrollados, desde el s. XIV hasta 1844, en un espacio vacío entre barrios, donde la actual Plaza del Castillo. A lo largo de los siglos, la construcción de nuevas plazas de toros y las mejoras introducidas fueron cambiando su trazado y características, hasta conformar el Encierro que hoy podemos ver en los Sanfermines.

Inicios históricos de los Encierros de San Fermín.

No hay datos precisos sobre los inicios históricos del Encierro. Las primeras noticias fiables describen en el s. XVIII a la manada entrando al galope, precedida por un jinete, el Abanderado de San Fermín, arropada por los cabestros, y seguida por los pastores. Durante varias décadas del s. XVIII, algunos vecinos a pie con garrochas y varas colaboraban en que los toros siguieran su camino. Tras su prohibición en 1738 los espontáneos correrían ya de manera similar a la actual. El comienzo del recorrido ha variado poco desde entonces. Salva el desnivel desde el río Arga por calles que ocupan el antiguo cauce del barranco de Santo Domingo. Al llegar a la plaza de Mercaderes subía por la calle Chapitela hasta la Plaza del Castillo. Allí, en la zona del portal nº 37, estaban los corrales de la Casa de los Toriles (1616-1844), junto a la que se erigía cada año la plaza desmontable de madera.

Las plazas de toros y la Estafeta

A la construcción en 1844 de una plaza de toros le siguió un cambio temporal de recorrido. De 1844 a 1855, y de 1861 a 1867, los toros llegaban por el otro extremo de la ciudad, muy cerca de la plaza. Tras numerosas protestas, se retorna al recorrido antiguo, pero se abandona Chapitela en favor de la calle Estafeta, para girar luego a la derecha hacia el coso. En 1922, la nueva plaza de toros definió el recorrido actual, añadiendo la curva de Telefónica. El trazado actual por la plaza del Ayuntamiento data de 1931.

enc1.jpg

El Encierro a su paso por la calle Estafeta

Evolución de los rasgos del Encierro y de la manera de correr en él.

El horario del Encierro se ha ido retrasando. Hasta 1892, la carrera se iniciaba a las seis de la mañana, sin aviso previo. Entre 1918 y 1923 comenzó a las cinco. En 1924 se retrasa a las 7, y desde 1974 comienza a las ocho. Los toros corren arropados por los mansos, y guiados por pastores (algunos fueron legendarios, como Ustarroz, o Moncayola), hasta el coso, donde desde 1922 les relevan los dobladores. Los primeros testimonios gráficos y orales muestran encierros con pocos corredores, a prudente distancia del toro, más pequeño y movido que los actuales, y que se fijaba más en los escasos corredores. Conforme aumenta la afluencia de corredores, más arropados por pastores, cabestros y otros corredores, se verán carreras más ajustadas, controlando mejor las distancias con el animal. La masificación no llegará hasta la segunda mitad del s. XX (cuando además se adopta el atuendo de blanco y rojo), tras el éxito de la novela de Hemingway, su internacionalización, y sobre todo con la llegada de la televisión. Los últimos años abundan los corredores velocistas, de gran potencia, que apuran mucho el espacio y el momento de correr delante del toro.

El recorrido está reforzado por un vallado, que sólo protegía antiguamente la Plaza del Castillo. Los cruces con otras calles se tapaban con mantas. En la segunda mitad del s. XVIII se extiende el uso de protecciones de madera al resto del trazado. Tras varios casos de rotura, desde 1942 el vallado pasa a ser doble. Las reformas posteriores (gateras, barreras, eliminación de aceras, productos antideslizantes, etc.) no alteran el recorrido, buscan mejorar la seguridad.

El Encierrillo

El encierro tiene desde 1889 una fase previa (que convivió hasta 1929 con la vieja costumbre de agrupar el ganado bravío en los sotos), el Encierrillo que, desde los Corrales del Gas al pie de la ciudad junto al río, conduce cada atardecer los toros del día siguiente, acompañados sólo por pastores, hasta los corrales de Santo Domingo, donde pasan la noche. Desde 1887 se inicia aquí el Encierro cada mañana. Pamplona ha sido y es ciudad amurallada. Los toros llegaban hasta estos corrales en el Encierrillo a través de la muralla por el Portal de la Rochapea (derruido en los inicios del s. XX).

Dada la influencia de los medios de comunicación, la masificación, la llegada de grupos organizados de visitantes a los que se les indica que pueden verlo (sin correr) desde dentro del recorrido (información errónea y peligrosa, pero interesada para hacer negocio sin mucho escrúpulo) es bastante probable que en los próximos años veamos nuevos cambios, como la restricción de número de participantes, y un mayor control del acceso a esta carrera universal.

Compartir este post

Repost0
17 septiembre 2014 3 17 /09 /septiembre /2014 15:33

Antón Geesink, la gloria en unos segundos

El judoka holandés Anton Geesink (1934-2010) debe su fama legendaria a la hazaña de ser el judoka que logró, por primera vez en la historia de este deporte, vencer en la categoría Open a los judokas japoneses, que hasta ese año siempre se habían colgado la medalla de oro.

La suma de físico y mente

Geesink tenía un físico espectacular. Rondaba los dos metros y superaba ampliamente los 120 Kg, de músculo. Pero a ello se añadía una cabeza muy bien amueblada para el deporte de élite y, como todo campeón del judo, una gran capacidad de estrategia en combate.

Supo también aplicar el viejo adagio de: “si no puedes con alguien…únete a él”: se fue a Japón a mejorar técnica y capacidad competitiva. Así que, a los japoneses les venció alguien que en cierto modo era “un poco japonés”.

GEESINK-judo.gif

Una Carrera llena de triunfos en el Judo

Obtuvo 17 títulos en Campeonatos europeos. En 1951 Geesink quedó segundo en el Campeonato Europeo en 1951, en su primera participación. Lo ganó al año siguiente. Y lo siguió ganando (en una época en la que la división en categorías y pesos todavía era una novedad en desarrollo, distinta a la actual) en categoría Open (1953, 1954, 1957 a 1960, 1962 a 1967), y en la de más de 93 kilos, en (1962 a 1964).

En los Mundiales de Judo, fue bronce en categoría Open en el campeonato Mundial de Judo de 1956 en Tokio. Ganó esa categoría en el de París de 1961. Y repitió triunfo en 1965 en el de Río de Janeiro. 

Consiguió la medalla de oro en la categoría Open, en la Olimpiada de Tokio de 1964. Se retiró de la alta competición en 1967.

A lo largo de su vida como judoka alcanzó el grado de cinturón negro décimo dan, algo reservado a  muy pocos la mayoría japoneses: Toshiro daigo, Ichiro Abe y Yoshimi Osawa, que son los tres reconocidos como tales por Kodokan, la escuela japonesa madre del Judo.

Fue elegido en 1987 miembro de la asamblea del Comité Olímpico Internacional, al que siguió ligado hasta su muerte.

Un deporte japonés

Con el tiempo, Japón ha ido asimilando, más o menos, que no consigue todas las medallas en uno de sus deportes nacionales. Pero en los años sesenta, en la época del resurgir japonés después de la Segunda Guerra Mundial, vencer en Judo, sobre todo en la categoría Open, a la que se asociaba todo el peso de la tradición, era una cuestión de orgullo nacional. Nadie les había vencido nunca.

Geesink no era un desconocido. Campeón europeo, bronce en el mundial de 1956, ya hizo historia al vencer en esa categoría en el Campeonato del Mundo de 1961. Pero Japón quería solucionar esa “anomalía” en la Olimpiada de 1964, que se celebraba nada menos que en Tokio, en casa.

La tragedia nacional de la final de 1964

El Judo llegó a la Olimpiada de verano de Tokio como deporte de exhibición. Pero en Japón era mucho más que un deporte. Vencer era cuestión casi nacional. De las cuatro categorías, Japón dominó en su Olimpiada en las de los pesos ligero, medio y pesado.

Quedaba la categoría Open, que siempre ha tenido para ellos un valor especial, como esencia y reflejo de la tradición del Judo. Geesink había vencido en semifinales al australiano Boronovskis por ippon en 12 segundos. Kaminaga había vencido al filipino Ong en solo cuatro segundos.

Y ese 23 de octubre de 1964, en la final olímpica Open de Judo, ante el campeón local Akio Kaminaga, un intento del holandés de proyección de hiza-guruma (tal vez más orientada para llevar al japonés, de menor envergadura, a combatir en suelo) y la posterior inmovilización de kesa-gatame por Geesink hasta el límite de tiempo, supuso una enorme desilusión para 15.000 desolados espectadores japoneses del pabellón. Y para todo el país. Se habló incluso de suicidios, de humillación nacional.

Hoy en día Japón sigue siendo la potencia de referencia en el Judo, pero su universalización y el esfuerzo de federaciones como la francesa, la brasileña, la coreana, la de los países del este, etc., hace que sea ya algo normal que el medallero esté repartido.

Compartir este post

Repost0
15 septiembre 2014 1 15 /09 /septiembre /2014 09:23

A pesar de que los Sanfermines siguen siendo la referencia más conocida, poco a poco se va promocionando la imagen de Pamplona como ciudad con un digno patrimonio a visitar, a pesar de que aún falta bastante para alcanzar el nivel y la oferta al visitante que ofrecen otras ciudades. Uno de los aspectos a conocer de la ciudad radica en la nómina de palacios que puede contemplar, o visitar, el viajero.

No se caracteriza Pamplona por la profusión de palacios de la monarquía o de grandes casas nobiliarias, aunque hay una pequeña representación de cada periodo histórico de la ciudad. De la Edad Media se conservan parcialmente, el Palacio Románico de la Catedral, el Palacio Real, y una parte del Palacio del Condestable. De la transición entre lo medieval y el Renacimiento, tenemos el Palacio del Condestable. Del s. XVII contamos lo poco conservado en el Palacio del Redín. La mayoría de sus palacios datan del s. XVIII, una de las épocas de mayor auge y desarrollo de la ciudad, que conllevó una fuerte renovación monumental y urbanística. El más tardío cprresponde al decimonónico palacio de Diputación.

Desglosaremos la nómina de palacios pamploneses, algo de su historia, y sus ubicación:

PALACIO ROMÁNICO DEL OBISPO

Enclavado dentro del gran complejo catedralicio de la ciudad. Accesible desde el claustro. Es un edificio de dos pisos en forma de L. ha cobrado protagonismo con la exposicón Occidens. El lado más cercano al claustro, desde el que se accede, cuenta en su la planta baja, con una Gran sala o Aula, el dormitosio bajo, hoy en excavación (visitable duarnte el recorrido de la exposición occidens. Fue un espacio multifuncional, sirvió alternativamente de dormitorio (desde el s. XV), sala de banquetes, sala para impartir justicia, o de audiencias.

Sobre esta sala, encontramos el denominado Dormitorio Alto, que conserva el arranque de los arcos y señales de las separaciones de madera con las que se subdividió este espacio para dar intimidad a los canónigos.

La otra ala que forma la L del edificio cuenta en su planta baja con la Cámera. Varias ménsulas de sus muros indican que ya desde el principio fue concebida para dos plantas. Se usó como dormitorio común y como sala de reuniones. Sobre ella se situa la sala llamada Teatrillo, usada desde el s. XVI como comedor. Se espera que su restauración saque a la luz ventanales románicos y góticos.

PALACIO REAL

En la Cuesta de Palacio, s/n. Edificado en 1190,en época medieval fue residencia de reyes y obispos. Hacia 1530 pasó a a ser sede de los virreyes castellanos, y desde 1841 fue sede del Gobierno Militar hasta 1971.

Restaurado por el arquitecto Moneo como sede del Archivo General de Navarra, conserva en el exterior y en varias alas de su interior partes de su pasado palacial, y en el paseo situado en su parte posterior encontraremos la escalera vinculable al edificio, que baja al parking; y la gran nevera.

PALACIO DEL CONDESTABLE

Enclavado en la Calle Mayor, 2. La preciosa sala gótica y el cuerpo superior sobre ella datarían probablemente del s. XIV o XV. El cuerpo principal fue construido entre 1550 y 1560 por Luis de Beaumont, IV Conde de Lerín y Condestable de Navarra.

Fue residencia arzobispal durante los siglos XVII y parte del XVIII, y sede del Ayuntamiento entre los años 1752 y 1760.

Su adaptación como centro cultural supuso un hallazgo arqueológico reseñable: una gran necrópolis visigoda.

La restauración también aportó grandes valores. En el exterior, sacó a la luz la galería superior de arquillos que vemos en la fachada, y recuperó la esquina original. Al interior, permite contemplar unos maravillosos artesonados originales en las salas nobles del primer piso del palacio, con escenas vinculadas a los trabajos de Hércules; graffiti del s. XVI de los trabajadores que construyeron el edificio; y pinturas modernistas de inicios del s. XX.

Este centro cívico y cultural, con exposiciones temporales, alberga circunstancialmentee el Museo Sarasate (dedicado al gran violinista pamplonés)

PALACIO DE LOS REDIN CRUZAT

Del s. XVII, sobre la base de uno anterior, renacentista. Localizable en la calle Mayor, 31.

Poco se conserva de su factura barroca original. Merece la pena fijarse en la placa con un texto en latín que conmemora el nombramiento de Martín de Redín como Gran Maestre de la Orden de San Juan, en 1657. En la actualidad alberga un conservatorio de música.

PALACIO ARZOBISPAL

Construido entre 1734 y 1740. Ubicado en la Plaza de Santa María la Real, 1.

Edificio que sigue la línea de los palacios barrocos del centro-Sur de Navarra y del valle medio del Ebro: zócalo de piedra (dos portadas decoradas en estilo churrigueresco), varios pisos en ladrillo con balconada, y galería de arquillos en el último piso.

Destacan, entre otras cosas, su portada-retablo en la fachada principal; y la escalera con doble arranque y tramo final único, que sigue el esquema imperial.

PALACIO DE LOS CONDES DE EZPELETA

Situado en la calle Mayor, 65.Construido en 1709 por Pedro de Arriarán para el marqués de san Miguel de Aguayo, cuya carrera militar explicaría la destacada y escultórica portada (en la fachada principal) de tema marítimo militar, esculpida por Domingo Gaztelu.  Considerado el edificio más barroco de la ciudad con  Su portal o zaguán conserva una escalera doble y al fondo un patio de planta cuadrada.

Destaca también la fachada posterior con arquerías, visible desde la calle San Francisco, muy bonito, a pesar los añadidos para un fracasado intento de adecuación para uso escolar.

patio-palacio-condes-de-ezpeleta.jpg

Fachada posterior del Palacio de los Condes de Ezpeleta

Fue Convento de las Teresianas durante el s. XX, y hoy en día alberga parte de los estudios musicales de la ciudad.

PALACIO DE LOS GOYENECHE

Gran edificio de concepción cúbica, del s. XVIII. Reformado parcialmente en el s. XIX.

Cuenta al exterior con zócalo o pórtico de piedra, y pisos de ladrillo pintado. Sus fachadas dan a la Plaza del Castillo y a la calle Estafeta. Conserva el escudo de armas de la familia Ribed, que lo habitó en el s. XIX.

PALACIO DE LOS NAVARRO - TAFALLA

En la Calle Zapatería, 50. De la segunda mitad del s. XVIII, sede en origen de la familia de comerciantes Navarro - Tafalla. Cuenta con una fachada característica de este tipo de edificios barrocos en la ciudad, Sobresale una gran puerta señorial de toque rococó, dentro de un zócalo de pieda al que siguen varios pisos  de fábrica de ladrillo. Rematado por un alero muy volado, típico antaño en la ciudad. 

PALACIO DEL Nº 40 DE LA CALLE ZAPATERÍA

Próximo al anterior. también dieciochesco. Interesante fachada barroca, con interesantes balcones de forja. El interior, dedicado a servicios del municipo, está muy cambiado.

CASA CONSISTORIAL

Plaza consistorial s/n. El gran edidifio de la sede del ayuntamiento fue construido en 1752, tras el estado de ruina del edificio anterior, y reconstruido en 1768. El palacio fue destruido en 1951 y reconstruido en su totalidad. Sólo se salvó la fachada principal, aunque el zagúan guarda un poco el sabor original.

ayuntamiento Fachada del Ayuntamiento

PALACIO DE LOS CONDES DE GUENDULAIN

Situado en la calle Zapatería, 53, frente a la Plaza del Concejo. Construido a mediados el s. XVIII.  Fue creado por un antiguo virrey de Nueva Granada, ministro de Fernando VI. En 1845 llegó a ser residencia real, y llegó a albergar en el s. XIX, en una ocasión, a Isabel II y su corte. En la fachada se aprecia el escudo de su primer propietario, Sebastián Eslava Lasaga, que fue virrey de Nueva Granada y ministro de Fernando VI.

Hoy en día es un hotel. Es un amplio palacio barroco que conserva en su fachada el escudo de la familia propietaria. Lamentablemente, su riquísimo patrimonio fue subastado hace pocos años. En su interior alberga una hermosa carroza de estilo rococó de 1700, y una colección de carruajes y antiguos vehículos a motor.

En la preciosa plaza del concejo localizaremos otra de las fuentes neoclásicas de la ciudad, diseñdas casi todas por Luis Paret. Esta fuente de la plaza del Concejo, del s. XVIII, está rematada por una pequeña imagen de Neptuno.

PALACIO DEL MARQUÉS DE ROZALEJO

De principios s. XVIII, ubicado en la calle del Carmen, 17, en el espacio de la plaza de Navarrería. Pertenecio a la familia daoiz-Guendica. No visitable. en dicha plaza veremos la neoclásica fuente de Santa Cecilia realizada a partir del diseño de Luis Pret hacia 1788

Edificio barroco con plantamiento arquitectónico algo más complejo, con doble fachada, y acceso a diferente altura para cada fachada, por las circunstancias de topográficas de la zona. en el lado de la Plaza de Navarrería presenta una excelente escalera barroca en su portal. A la espera de que se le habilite un destino digno, es el peor conservado y más abandonado, aunque se está rehabilitando la cubierta para evitar su ruina.

PALACIO DEL ANTIGUO INSTITUTO PROVINCIAL

En el entorno catedralicio, en la calle Navarraería, 39, junto a la catedral. Construido en 1842, es un edifcio de estilo clásico y rico diseño interior, diseño de M.HIjón. La fachada es de inspiración renacentista. Destaca su patio interior porticado con columnas de hierro, también de inspiración renacentista, y el diseño de escalera.

Proyectado como isntituo, ha trenido distintos usos, y alberga hoy en día la sede de la adminisitración foral de cultura.

PALACIO DE DIPUTACIÓN

Ubicado en el arranque de la Avenida de Carlos III, con fachada al paseo de Sarasate y con el atractivo añadido en la calle San Ignacio del adosado edificio de lo que en tiempos fue el Archivo General de Navarra y su jardín. Se organizan visitas guiadas al palacio en fechas señaladas.

Proyectado en 1840 por José de Nagusía, tiene un diseño complicado, motivado por las circunstancias históricas del solar. La fachada del lado de la avenida de Carlos III es de 1929, de los hermanos Yárnoz, y cuenta con esculturas (1932) de Fructuoso Orduña (autor también de varias esculturas de la fachada al Paseo de Sarasate, colocadas en 1951). Esta reforma devino del derribo y traslado del Teatro Gayarre (la fachada actual del teatro es la original, desmontada y puesta en su lugar actual), que hasta entonces cerraba la cercana Plaza del Castillo y flanqueaba al Palacio de Diputación.

La antigua sede del Archivo General, obra de Ansoleaga, se construyó en 1896. El gran sequoia de su jardín, de unos 35 m de alto, fue plantado hacia 1855

Del interior destaca la majestuosidad del salón del trono, construido entre 1861 y 1865 (bajo la dirección de M. Hijón) con la estética de la época, y la fastuosa escalera de acceso. A reseñar el retrato de Fernando VII firmado por Goya, dentro de su apreciable patrimonio en obras de arte.

ANTIGUO PALACIO DE JUSTICIA

Remata el otro extremo del Paseo de Sarasate. Obra de J. Arteaga, de 1892. Se conserva sólo el exterior.También de diseño singular por la irregularidad del terreno. Con zócalo de piedra, pisos de ladrillo coon vanos enmarcados en piedra y alegoria escultórica de la Justicia en el remate.

Es la actual sede del Parlamento Foral de Navarra.

Esperemos que el visitante consiga disfrutar de la contemplación de estos edificios, dentro de la visita a todo lo reseñable de la ciudad.

Compartir este post

Repost0
13 septiembre 2014 6 13 /09 /septiembre /2014 07:28

No hay visitante de la ciudad que no haya pasado por la Plaza del Ayuntamiento. Y hasta es posible que lea la placa que habla del Privilegio de la Unión, o le den alguna explicación sobre ella. Su fachada es noticia mundial cada 6 de julio. Pero lo cierto es que edificio y plaza dan para mucho más que para la mera mención de su papel como lugar en el que empiezan los sanfermines.

La Casa de la Jurería o del Regimiento

En el llamado Privilegio de la Unión, de 1424, que da lugar a la unión definitiva de la ciudad, se establece la construcción del precedente de Ayuntamiento, la denominada Casa de la Jurería, en los terrenos que en el s. XV eran una tierra de nadie. Y más concretamente, en el foso que estaba delante de la torre Galea (del amurallamiento del burgo de San Cernin).

Con los habituales retrasos, se erigió a lo largo del s. XVI. Pero nunca fue un edificio ni terminado del todo, ni en muy buen estado. Las reparaciones y reformas se suceden a lo largo de los s. XVI a XVIII.

Una sede provisional para la Alcaldía

A mediados del s. XVIII, con la excepción del sobresótano (que albergaba el depósito de grano o almudí, y el "peso general") era evidente el estado lamentable de este primitivo edificio. Suelos, bóvedas y escaleras amenazaban con desplomarse.

Ante la inminencia de su colapso definitivo, el edificio fue desalojado, y se instaló una sede provisional (1752-1760) en el cercano Palacio del Condestable.

El Ayuntamiento barroco y su fachada

En 1753 se derribó el primitivo edificio. El nuevo, obra de José Zay y Lorda, se prolongó hacia el Convento de Santo Domingo. Fue construido entre 1753 y 1760. La fachada fue terminada en 1756. Aunque sin el remate superior, frontón, ático y reloj incluidos, diseñadas por J.L. Catalán, en 1756, algo después del resto de la obra.

De dicha fachada, las dos estatuas de Hércules que la coronan, la Fama y escudo de la ciudad, y las ubicadas sobre un apoyo a ambos lados de la puerta (la Justicia y la Prudencia), fueron realizadas por el escultor José Jiménez a mediados del s. XIX. Aunque las estatuas de Hércules que vemos son copias. Las originales están en la calle Descalzos, en el llamado Patio de los Gigantes del edificio municipal junto a la iglesia de Descalzos.

ayuntamiento 

Fachada del Ayuntamiento de Pamplona

El Ayuntamiento actual

En buena medida, el edificio original sobrevivió hasta los años cincuenta de s, XX. Y algunos elementos del actual, como la escalera, mantienen ese espíritu original.

Sólo conserva del barroco la fachada. Entre 1951 y 1953, siguiendo un proyecto de Yárnoz, se procedió a la demolición total del edificio. Sólo sobrevivió la fachada. Todo lo demás es moderno.

La altura de Pamplona sobre el nivel del mar 


En los pilares que sustentan las estatuas de la Justicia y la Prudencia, a ambos lados de la puerta de acceso en la fachada, podemos leer la altura relativa de la ciudad: 443,80 m.s.n.m. respecto a Santander; y 444,67 m.s.n.m. respecto a Alicante

La Plaza Consistorial

Conocida fuera de la ciudad por ser el lugar del lanzamiento del cohete o txupinazo que marca el inicio de fiestas, desde un balcón de la fachada.

La plaza ha recibido a lo largo de la historia muchos nombres: Plaza del Regimiento, Plaza del Chapitel, Plaza de la Fruta, Plaza de Arriba. El nombre de Plaza de la Fruta le viene del tradicional mercado, especializado en fruta y verdura desde 1565, que llegará hasta el s. XX. El nombre oficial de Plaza Consistorial, fue aprobado en 1865. Aunque en Pamplona todo el mundo la llama Plaza de Ayuntamiento.

El principal cambio en el diseño de la plaza en época reciente. Se derribaron varias manzanas en el paso hacia la calle Mayor en los años cuarenta. De ellas, la llamada Casa Seminario fue derribada y reedificada, con la fachada retranqueada (apara alivio de corredores del encierro, era un auténtico embudo) bien avanzado el s XX.

Uno de los relojes más famosos del mundo

En la fachada podemos contemplar en lo alto un reloj, del s. XVIII (aunque el mecanismo fue sustituido en 1991).

Ese reloj es protagonista en todos los medios de comunicación del mundo cada 6 de julio. Presidiendo la enorme marea humana que bota, canta y grita, el reloj marca la hora para el disparo del txupinazo, el cohete que señala el inicio de los Sanfermines.

La Plaza de Santiago

La trasera del Ayuntamiento se abre a la Plaza de Santiago. En ella y en su continuación por la calle Mercado encontraremos edificios interesantes. Varios de ellos, del s. XVIII, están destinados hoy en día a actividades municipales. Una fue hace décadas Casa Marceliano, popular establecimiento sanferminero inmortalizado por su estrecha relación con el escritor Hemingway.

A esta plaza tiene uno de sus accesos el Mercado de Santo Domingo, que  conserva a duras penas el diseño de 1876, y aún tiene el encanto de estos mercados públicos.

Frente a la trasera del Ayuntamiento, al potro lado de esta plazuela se yergue la fachada barroca de la Iglesia de Santo Domingo, aunque el templo data del s. XVI. Una pronunciada escalera interior comunica con el suelo de la iglesia, emplazado cinco metros más bajo que la plaza. La arquitectura del interior es un buen ejemplo del arquitecto gótico-renacentista. El resto de la decoración es barroca, de la que destaca el órgano.

La iglesia, y el cercano claustro, es todo lo que queda del antiguo Convento de Santo Domingoque fue sede de la Universidad Pontificia y Real de Santiago, entre 1630 y 1771. El gran edificio sobrevivió como hospital militar y tras años de lamentable abandono, a finales del s. XX fue derribado en buena parte. En una de sus ventanas comenzó la tradición del cántico del Encierro. Tras ser derribado se abríó la hornacina en el muro de enfrente para ubicar la imagen de San Fermín. El claustro del convento sobrevive preservado en el patio del cercano edificio de Educación del Gobierno de Navarra.  

 

Sin duda, el centro neurálgico de la ciudad y de sus fiestas da para mucho, pero esperemos que estas líneas ayuden a conocerlo mejor a sus muchos visitantes, y a los propios pamploneses.

Compartir este post

Repost0
12 septiembre 2014 5 12 /09 /septiembre /2014 10:33

El periodo inmediatamente posterior al final del imperio romano es uno de los menos conocidos de la urbe pamplonesa. En los últimos años, la arqueología va aportando nuevas claves de comprensión.

Las tradiciones populares de Pamplona como fuente histórica

Siempre se dice en Arqueología que también se pueden rastrear la ubicación de restos del pasado en las tradiciones, aunque sea de manera indirecta. En Pamplona tenemos ejemplos interesantes, varios de ellos relacionados con este periodo.

SAN FERMÍN DE ALDAPA.- En principio algo anterior al periodo que nos ocupa. En el entorno de la iglesia de San Fermín de Aldapa ha situado la tradición la casa de San Fermín. Y en 2004-2005, las excavaciones para un fallido proyecto de párking en la plaza adyacente (lo aparecido tuvo la suficiente importancia para que, en esta ocasión, no se desmontaran los restos) mostraron que, entre otras cosas (una muralla medieval, una pequeña necróplis medieval, etc.), guardaba en su subsuelo restos importantes del pasado romano, entre ellos los de un gran edificio público.

NECRÓPOLIS DE OBIETAGAINA.- El lugar donde se descubrió en el s. XIX un gran cementerio tardorromano y visigodo cerca de la Plaza de Toros se llamó hasta el s. XVIII Obietagaina, “lugar sobre tumbas”. Un topónimo que muestra de manera evidente el recuerdo entre los habitantes de la ciudad de la finalidad funeraria que tuvo esta zona durante años.

A pesar de la antigüedad de la excavación y de las limitaciones de la técnica arqueológica que se usaba en esa épca, y a pesar de la falta de documentación (diario de de excavación, notas, etc) sobre el proceso arqueológico, la revisión de las tumbas y su ajuar proprociona muchos datos.

Alguna de la tumba parece asociable a la época terminal del imperio romano. La mayoría pertenecen a época visigoda. Y en varios casos muestran la convivencia, en Pamplona, del final de la cultura funeraria visigoda con los inicios del poder musulman en la península ibérica (quizás élites dirigentes que conviven y colaboran con él) dada la presencia de enterramientos cristianos en los que los fallecidos portan anillos con textos en escritura kúficas, del Corán.

NECRÓPOLIS DEL PALACIO DEL CONDESTABLE.- Junto a ese pocico de San Cernin, en el inicio de la calle Mayor y en plena ruta del Camino de Santiago, una excavación de varios años en el subsuelo del palacio del Condestable, iniciada en 2005, descubrió otra gran necrópolis de finales de época romana y sobre todo visigoda. Y también hay casos de anillos con textos kúficos en varias tumbas.

DSC07762.JPG

Una imagen menos habitual de la sanferminera Comparsa de gigantes, kilikis y cabezudos de Pamplona, poco antes de la procesión de San Saturnino, en pleno noviembre. Se aprecia, en el lado izquierdo de la foto el palacio del Condestable

EDIFICIO DEL COMPLEJO CATEDRALICIO.- Recientemente, la excavación del dormitorio bajo del llamado Palacio románico de la Catedral de Pamplona (la denominada sala de Arqueología de lw exposición Occidens), ha descubierto estructuras de un gran edidficio y materiales que parecen remontables a a la época visigótica, a un amplio periordo entre los s. VI a IX.

Ciudad de los muertos

Las dos necrópolis pamplonesas de época visigoda reflejan una manera de habitar y de morir distinta a la nuestra, habitual en la Edad Media hasta finales del s. IX. Antes de esa fecha, manteniendo la tradición romana, no se entierra dentro de las ciudades, sino fuera de las murallas, con frecuencia cerca de vías de salida y entrada. Frente a la ciudad de los vivos, con su templo principal que luego devendrá en catedral, en sus cercanías se concentran las tumbas en estos sitios de llegada, ciudades de los muertos con un pequeño templo o basílica funeraria.

En el caso de palacio del Condestable, por ejemplo, estamos fuera de las murallas anteriores al s. IX, al otro lado del barranco de Santo Domingo y cerca de su borde.

Allí mismo junto a la necrópolis, encontramos la iglesia de San Cernin, remontable hasta el s. XI, pero que pudo erguirse sobre o en la cercanías de la antigua basílica de este cementerio visigodo. Uno de los puntos recurrentes en la visita guiada a Pamplona, el llamado "pocico de San Cernin", un pozo al que la tradición asocia al bautizo de los primeros cristianos de la ciudad,  está situado en plena calle entre la iglesia de San Cernin y el Palacio del Condestable. No parece fruto de la casualidad. El pocico sería, como mínimo, la fijación en las tradiciones de todo esto.

Ciudad de los vivos

La pamplona visigoda sería un pequeño núcleo en la zona del actual complejo catedralicio pamplonés, agrupado en torno al único poder superviviente de la estructura pública tardorromana, el eclesiástico. Sin duda, éste tuvo un gran peso sociopolítico. Es significativo que fuera la única autoridad que sobreviva al colapso del reino visigodo, y que Pamplona sea en buena medida durante la Edad Media una ciudad episcopal.

Pamplona contaba en esta época con murallas , en las que abriría brecha años depués Carlomagno en su expedición a Zaragoza. Muy probablemente las mismas murallas creadas en época bajo imperial, de la que conocemos el interesante caso de una torre ultracircular en la calle la Merced (excavada a prinicipios del s. XXI), sustentada en ese punto sobre una estructura de madera con la que se salvaban los problemas de asentamiento derivados de un barranco rellenado.

De momento, hay muy pocos datos fiables sobre la ciudada habitada en esta época, a excepción del edificio localizado en las recientes excavaciones en la catedral de Pamplona. El que dicho edificio corresponda al palacio del obispo Liliolo, primer obispo de la diócesis, por el hecho de situarse bajo el palacio románico, no deja de ser una elucubración (afirmación sugerente, sin duda, pero que los propios arqueólogos no hacen prudentemente) que futuras campañas arqueológicas confirmarán o refutarán, el tiempo dirá.

 

 

Compartir este post

Repost0
11 septiembre 2014 4 11 /09 /septiembre /2014 09:57

La primera fase de la ciudad de Pamplona, corresponde a la ciudad vascona, fundada a inicios de la Edad del Hierro. Se conoce aún poco de ella, pero podemos hacernos con lo que se sabe una idea aproximada.

Cualquier persona que llegue a la ciudad por primera vez se extrañará con la doble denominación de Pamplona/Iruña. El nombre en euskera alude al origen protohistórico de la ciudad creada por los vascones en la llamada Iª Edad del Hierro. Hasta ahora, los datos más antiguos localizados remontan la ciudad al menos al s. VII a. C.

A la espera de que los estudios de las sucesivas excavaciones de los últimos años sobre la ciudad arrojen nuevos datos sobre posibles estancias ocasionales o temporales en momentos anteriores, de momento la fase más antigua de la ciudad correspondería a esta villa o ciudad vascona.

Conocida por las fuentes romanas, la fase protohistórica de Pamplona sigue siendo la que más se resiste a los arqueólogos. Aún así, empezamos a tener datos más fiables gracias a los trabajos arqueológicos en el barrio de Navarrería, dentro del casco histórico de la ciudad.

Datos y testimonios arqueológicos de la población vascona de Pamplona

Documentada en textos clásicos, hasta hace poco, las evidencias materiales no eran muchas: algunas monedas; concentraciones de cerámica en la base de las excavaciones de Mª. A. Mezquíriz de los años sesenta en la zona del complejo catedralicio, indicios de viviendas en la excavación de las naves de la catedral en los años noventa.

c.JPG

Una imagen antigua de la plazuela de San José, en la Navarrería, uno de los primeros puntos en los que la arqueología localizó indicios de la Pamplona prehistórica.

En los últimos años, las intervenciones arqueológicas en la ciudad (realizadas sobre todo por la empresa arqueológica Trama) permiten ya hablar de referencias estratigráficas fiables, y restos materiales, que indican presencia desde finales de la Edad del Bronce. El punto más fiable parece corresponder a lo encontrado en las excavaciones en la sala de arqueología de la exposición Occidens, en el espacio del dormitorio bajo del llamado palacio románico de la catedral pamplonesa.

Descripción de la pequeña ciudad de Iruña

Si nos atenemos a lo antes mencionado, y a la topografía, la geología, los indicios de antiguos barrancos, todo indica que la antigua Iruña ocupaba una extensión discreta en la zona más alta de la terraza de Pamplona, en el terreno que ocupa el conjunto catedralicio y sus aledaños.

Aprovechó las ventajas estratégicas de estar protegida por un lado por el cortado de la terraza sobre río Arga, y por el otro por los grandes barrancos que aún hoy en día se adivinan un poco en la topografía del casco viejo pamplonés.

 Hemos de elucubrar, pero partiendo del conocimiento que se tiene de esa época y de lo hallado en las ecavaciones, contaba con doble foso y posiblemente tuvo muralla, adaptada al límite de los barrancos, dejando sin cerrar el lado del cortado de la terraza, su defensa natural más clara.

Poseería un urbanismo sencillo, de casas de planta cuadrada (a juzgar por datos recogidos en la excavación de las naves de la catedral), con techumbre de madera paja o ramas, sustentado por poste central y otros secundarios (el negativo de estos apoyos o postes ha sido localizado ahora en la excavación de la sala del dormitorio bajo). La población contaba con calles empedradas (una de ellas ya ha sido localizada). Las casas de poblados navarros de la época se agrupaban adosadas en manzanas, separadas entre sí por calles empedradas con cantos. A ellas daban las puertas de las casas, en muchos casos la única abertura de éstas.

Es posible que al otro lado de los barrancos, en la zona de los actuales burgos o en el segundo ensanche, emplearan la llanura de la terraza para cultivar o criar ganado en zonas ganadas al bosque. Y aprovecharían los recursos de caza y pesca del soto del río.

La necrópolis, (todavía no localizada), la ciudad de los muertos donde enterraban sus seres queridos, se situaría a cierta distancia pero no excesiva. Sí que ha sido .localizado un enterramiento infantil (un perinatal de siete meses, muerto en el parto o miuy poco después) junto a postes de las vivendas protohistóricas localizadas ahora en la catedral. Esta tradición de enterrar recien nacidos en las viendas o su acceso, de la que hay testimonios en Europa hasta inicios del propio s. XX) se remonta a la Prehistoria.

De Iruña a Pompelo

En el último Congreso de Historia de Navarra, Francisco Pina defendía con brillantez una hipótesis que cada vez cobra más fuerza. La revisión de los textos de Salustio pone totalmente en entredicho la interpretación que de ellos hizo Shulten en su día, interpretación que siempre se ha tomado como segura.

Nada dice Salustio de una invernada de Pompeyo en la cuenca de Pamplona. Todo apunta (contexto histórico, ciudades mencionadas, alusiones al campamento, etc.) a que se alojó temporalmente en el alto Duero en el invierno del 75-74 antes de Cristo.

Necesitado de trigo, se aproximó al “ager vasconum”, pero lo más probable es que lo hiciera a la zona de la Ribera navarra, más cercana, de buena agricultura, y clima más suave que la lejana cuenca de Pamplona

Según estas nuevas hipótesis, el nombre en honor de Pompeyo, como se ha visto en otros casos, sería un indicio, al contrario de lo que se creía, de que los vascones se pusieron de lado de Sertorio y de que al final de la guerra sertoriana, hacia el 72 a. de C., Pompeyo impuso como castigo la refundación de Iruña como Pompelo.

Las limitaciones de la arqueología urbana para la localización de Iruña

Como en todos los connjuntos históricos, el casco histórico de una ciudad como Pamplona supone para un arqueólogo la combinación de zanjas nuevas y antiguas hechas para cimentaciones, conducciones, colectores, acometidas, reformas, reurbanizaciones, aparcamientos, edificios emblemáticos de arquitectos estrella.

En suma, sacar a la luz el subsuelo bascula entre la pesadilla y la promesa de un futuro hallazgo.

Ya fuera parcialmente durante la guerra, o en el marco de la reforma urbanística derivada de esa refundación de la ciudad (adaptación al mundo romano y su sistema constructivo y urbanístico, y la ubicación de foro, con las exigencias de cimentación y asentamiento de grandes edificios), todo indica que la antigua Iruña probablemente desaparece y es reconstruida entera ex novo (gradualmente o no) por la civitas romana.

El urbanismo y el tipo de material usado en las construcciones protohistóricas no son favorables a su perpetuación en el tiempo en el marco de la evolución natural de una ciudad.

 La suma de todas esas dificultades más lo que hemos mencionado respecto a urbanismo romano, y lo que supone un foro en la zona más prometedora, no da lugar a demasiadas esperanzas.

Es muy posible que nunca pasemos del hallazgo de estratigrafías parciales y restos materiales, o el negativo de las estructuras en el nivel geológico de base, de cantos, arcilla, o margas, con escaso estrato asociable. O tal vez, como pasa tantas veces en Arqueología, futuras excavaciones localicen lo que nadie esperaba hace unos años.

 

Compartir este post

Repost0