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  • : El blog de marianosinues
  • : Blog dedicado a la Cultura,Historia, Arte, Arqueología, Prehistoria, Origen del Hombre
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9 octubre 2014 4 09 /10 /octubre /2014 10:05

Explicamos lo que se sabe de la extraordinaria cueva de Coscobilo, habitada durante casi cien mil años y destruida hace setenta años para hacer una cantera.

Hoy en día, Atapuerca es uno de los paradigmas españoles respecto a la Prehistoria. Un lugar lleno de cavidades habitadas durante casi millones de años, con descubrimientos de repercusión mundial. Coscobilo, a pequeña escala, pudo ser algo parecido para la prehistoria de una tierra rica en patrimonio como Navarra. En un entorno extraordinario, habitada en distintas fases a lo largo de al meno cien mil años.

A pesar de su desgraciada destrucción hace casi setenta años, la información recuperada sigue siendo de gran interés.

El hallazgo de Coscobilo

Destruida en los años cuarenta con motivo de de los desmontes de una cantera de cemento de Olazagutía, su valor como yacimiento fue descubierto por M. Ruiz de Gaona, que recuperó (él, y otros estudiosos como J. M. de Barandiarán) materiales en la gravera resultante de la destrucción.

Un entorno privilegiado

El corredor natural del río Arakil ha sido desde la Prehistoria un punto de paso para fauna, cultura, y seres humanos. Siempre fue una vía de movimientos culturales y de población.

Está flanqueado por las imponentes sierras de Aralar y Urbasa, zonas de actividad pastoril en la prehistoria, actividad asociable a la abundancia de monumentos megalíticos en ellas.

arakil.jpg

El valle del Arakil, visto desde el santuario de San Miguel de Aralar

Siguió siendo zona de paso en época romana (mansio de Aracaeli, en Huarte Araquil), probablemente recorrida por una vía romana. En la Edad Media formaba parte del primitivo Camino de Santiago (el Monasterio de Zamarze se superpone a los restos de esa mansio romana que hemos mencionado).

Aprovisionarse en la sierra de Urbasa

La altiplanicie de Urbasa, con una altura media de unos 900 m, es una plataforma plana en la que uno siente en muchos momentos la sensación de retroceder en el tiempo.

Nunca tuvo poblados o villas. Sólo hay cabañas de pastores, ganado suelto, y un solitario palacio, hoy medio en ruinas. Apenas tiene cursos de agua, pero sí hay fuentes.

Y, además de fauna, y cavidades, contaba con un recurso fundamental, a no más de cinco Km de Coscobilo: canteras de sílex. Desde el Paleolítico Inferior, en lugares de Urbasa como Aranzaduia, Bioiza, o Mugarduia, se tallaba el sílex (y se siguió tallando para dientes de hoz, o para piedras de fusil, hasta casi el s. XX).

En el Paleolítico Superior (Magdaleniense), y en el Aziliense, uno de los abrigos de esta sierra, Portugain, fue habitado en periodos cortos.

La cueva de Coscobilo

No hay muchos datos seguros sobre la cavidad. Se sabe que era una cueva orientada hacia el Sur en el valle de la Burunda, cerca del río Arakil, en las laderas de la sierra de Aralar, a unos 540 m.s.n.m. Se integra en un corredor natural rico en cavidades, con abundante agua, y con canteras de sílex cercanas. Controla el valle del curso encajado del Arakil, un punto geoestratégico de paso con una pequeña llanura junto al río que conecta dos grandes espacios abiertos. Por sus condiciones, este corredor sirvió necesariamente de tránsito a manadas de ungulados. Muchas ventajas para una pequeña comunidad prehistórica.

Se habla de una cavidad de grandes dimensiones. Lo que parece claro es que sus condiciones de habitabilidad, y su ubicación fueron lo suficientemente buenas como para que fuera utilizada reiteradas veces a lo largo de miles de años.

Investigadores como I. Barandiarán remarcan la importancia (en el caso del Gravetiense) de Coscobilo como centro de distribución de la producción de útiles líticos en los "talleres" y canteras de sílex de la sierra de Urbasa (Mugarduia N y S, Arandazuia...) y la relacionan con otros asentamientos cercanos al aire libre en el valle del Arakil, como Arya 70 y Pelbarte.

El yacimiento prehistórico y paleontológico de la cueva de Coscobilo

Hay testimonios materiales de que la cueva albergó a temporadas, comunidades humanas del Paleolítico Medio y Superior: Musteriense de tradición acheulense, acaso Chatelperroniense; Gravetiense; Solutrense; y, y tal vez Magdaleniense Superior y Final.

Los restos de la cavidad cuentan también con abundantes evidencias paleontológicas del Pleistoceno. En parte resultantes de la caza y/o consumo de fauna por los habitantes de la cueva que debía en algunos casos vivir en el lugar, permiten identificar ejemplares de jabalí, ciervo, corzo, cabra montés, caballo, oso pardo, lobo, zorro; y de animales inconfundibles del Paleolítico, como: hipopótamo, rinoceronte (Rhinoceros tichorhinus o el D. hemitoechus), leopardo (Felis pardus), bóvidos (Bos curvidens y Bison sp.), hiena, y oso de las cavernas.

Máximo Ruiz de Gaona, descubridor de Coscobilo y destacado paleontólogo

El sacerdote Ruiz de Gaona (1902-1971), investigó cavidades con fauna cuaternaria, para especializarse finalmente en microfauna eocénica. Miembro de la Real Sociedad Española de Historia Natural (1941), fue agregado del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Sobre Coscobilo y su zona publicó muchas obras. Podemos citar, entre otras: “Sobre el Eoceno de Urbasa a lo largo de la carretera provincial de Olazagutía a Estella, La fauna principalmente nummulítica de la serie terciaria guipuzcoana, Un yacimiento de mamíferos pleistocénicos en Olazagutía” (1941); “Noticias del hallazgo y destrucción del yacimiento paleolítico superior más importante de Navarra (1952); o “Todavía algo sobre el yacimiento de Coscobilo (Olazagutía)” (1958).

 

Afortunadamente, los tiempos han cambiado. Pero sigue siendo tema de reflexión la facilidad con la que el patrimonio cultural se convierte en un problema cuando se cruza la economía por medio. 

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3 octubre 2014 5 03 /10 /octubre /2014 09:58

Hasta no hace muchos años, Pamplona era una ciudad llena de conventos, algunos antiguos, otros recientes. Muchos han ido desapareciendo. aquí contamos la historia del Convento de la Merced, una joya desaparecida de Pamplona. desamortizado en 1836, y derribado en 1945. Sucedió en el tiempo al medieval convento de Santa Eulalia.

El primitivo convento de los mercedarios en Pamplona

El convento de Santa Eulalia o Santa Olalla de los Mercedarios Calzados fue fundado en 1232 en una casa donada por el rey Sancho VII el Fuerte en el llamado campo del Arenal, hoy Taconera, frente a la iglesia de San Lorenzo, fuera de los muros de la ciudad. Este convento, de estilo gótico, contaba con un magnífico claustro del que se conoce que contaba con una “Danza Macabra”, pintada al aceite en sus muros.

En 1512 se alojó en dicho convento el Duque de Alba.

En 1521 se derribaron los conventos de San Francisco y de la Merced por estar situados cerca de los muros de la ciudad. En el contexto de los últimos intentos de los reyes navarros para recuperar el reino ocupado por Castilla, se seguía así la vieja rutina de todo conflicto bélico: no dejar edificios en pie cerca de las murallas que puedan ser usados por el atacante.

Un fallido intento conventual en la Rochapea

Los mercedarios levantan un nuevo convento en la Rochapea en 1540. Este nuevo convento sufrió dos riadas, por lo que en 1552 empiezan a construir un nuevo convento en la Navarrería.

Convento de la Merced

Tras diversos avatares, los mercedarios adquieren el solar de Casa de Estudios (antigua sinagoga), ubicada en la actual calle de la Merced, en la antigua judería. Hoy en día corresponde al espacio ocupado por el Retiro Sacerdotal del Buen Pastor y la vecina plaza de Santa María la Real.

El edificio construido contaba con una iglesia gótico-renacentista de una nave con capillas laterales y un claustro de dos plantas. Durante siglos fue unos de los centros religiosos de la ciudad.

En 1665, este convento pidió que se guardara fiesta los 29 de enero, en Navarra, alegando que San Pedro Nolasco fundó “…los cuatro conventos antiguos que hay en el Reyno…”. El Consejo Real se lo concedió, pero trasladó la fiesta al 31 de enero, de acuerdo a un breve papal sobre ello.

En 1836, la desamortización suprimió el convento, destinándose el edificio a cuartel de infantería hasta 1903, fecha en la que se hicieron los cuarteles en el Ensanche. Fue centro de retención de detenidos en la guerra civil (1936-39). Y en 1945 fue derribado.

Biblioteca

Conocemos el contenido de su biblioteca del convento, por un inventario de 1821, encargado por el régimen liberal, que había ordenado la supresión de los pamploneses conventos de la Merced, San Agustín y los Trinitarios. A comienzos del s. XIX, esta biblioteca ocupaba una sala con iluminación natural, adornada con pinturas de cardenales y santos de la Orden.

Los libros, colocados en estanterías, seguían la habitual ordenación conventual por materias. Eran varios centenares de libros: 125 obras de los Expositores y Santos Padres; 74 obras de autores moralistas; 22 obras de los filósofos; 59 obras de los teólogos; y un número indeterminado de obras de tema variado.

Y, como desgraciadamente pasó en casi todos estos procesos desamortizadores, el destino final de todo este patrimonio es desconocido, y su beneficio público nulo.

La puerta del Convento de la Merced


El convento fue derribado en 1945. Lo único que se salvó fue su entrada, almacenada en depósitos municipales. Fue reconstruida en 2005 como acceso en la fachada S de la Escuela de Idiomas, en un lado de la plaza de Compañía.

Era una portada típica del siglo XVIII: un gran arco de dovelas cajeadas, elevado entre columnas toscazas, sustentadas por plintos.

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Puerta reconstruida del antiguo Convento de La Merced

De lo que podemos ver en la plaza de Compañía, una parte es original, la conservada en almacenes: el arco, los sillares de arranque del arco, los fustes de las columnas, las dos basas y capiteles, diversas molduras del entablamento, y la concha de la hornacina.

Afortunadamente, es muy difícil que hoy en día se derribe un edificio de esta categoría. O por lo menos esperamos que no ocurra nunca más.

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2 octubre 2014 4 02 /10 /octubre /2014 10:09

Contamos la historia del Convento de Santa Eulalia, desaparecido en 1521, que albergó en su claustro los famosos murales de la “Danza macabra”. Pamplona, como Navarra, conserva un rico patrimonio. Pero también conocemos datos muy interesantes de un Arte ya desaparecido por distintas circunstancias. Un ejemplo es el de las pinturas murales del Convento de Santa Eulalia.


La ciudad, que llegó presumir de tener conventos de casi todas las órdenes que existen, alberga ya sólo un número reducido de comunidades religiosas. Los mercedarios, que convivieron en la ciudad durante siglos desde la Edad Media, perdieron su Convento de la Merced en la Desamortización de 1836. Pero mucho antes de eso tuvieron su primer convento en Pamplona, en la zona que hoy alberga el Parque de la Taconera. Fue destruido en 1521. Y era famoso por las pinturas murales de su claustro. Unas pinturas que merecen ser conocidas, aunque sólo nos queden ya descripciones.

El convento de Santa Eulalia o Santa Olalla

El primer convento de los Mercedarios Calzados en Pamplona fue fundado en 1232 en una casa donada por el rey Sancho VII el Fuerte en el llamado campo del Arenal, hoy Taconera, frente a la iglesia de San Lorenzo y fuera de la muralla.

Este convento de estilo gótico contaba en su claustro con pinturas murales (“al aceite”) de una “Danza Macabra”.

En la conquista castellana del reino de 1512, se alojó en el convento el Duque de Alba. En el contexto bélico de 1521, se derribaron los conventos de San Francisco y de la Merced por estar situados cerca de los muros de la ciudad.

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Posible ubicación del Convento de Santa Eulalia, enn el Parque de la Taconera (Pamplona)

Los mercedarios en Pamplona después de 1521

La comunidad levantó un nuevo convento en la Rochapea en 1540. Sufrió dos riadas, por lo que en 1552 deciden construir otro dentro de la ciudad, el Convento de la Merced, en la antigua Casa de Estudios. Convento que sobrevivirá como tal hasta el s. XIX.

Las Danzas macabras

Lo macabro (entendido como relativo a la muerte) surge como temática e el arte del s. XIII. Se ve reforzado con las crisis de las plagas y pestes del s. XIV, que impulsan su lado visualmente más escabroso.

Las Danzas macabras son uno de las manifestaciones iconográficas de la fuerza de lo macabro, acompañadas por un texto casi tan importante como la imagen. Representan a la Muerte, personificada en el cortejo y danza por esqueletos a la vez terroríficos y grotescos, que invita al baile a todos los estamentos de la sociedad. Estos desfilan mientras los esqueletos se burlan de los que se jactan de su poder y riquezas, y les recuerdan la fragilidad de la vida terrena y la amenaza de una muerte repentina. Se subraya la necesaria búsqueda de una preparación espiritual adecuada que permita rendir cuentas ante el Creador.

Sin duda, la presencia de esta temática en los claustros y salas capitulares está en directa relación con su dedicación funeraria, en espacial de miembros destacados de la comunidad.

Una de las representaciones europeas más destacadas, origen y referente de muchas de las posteriores en otros lugares, es la Danza Macabra del Cementerio de los Santos Inocentes de París, realizada entre 1424 y 1425.

Las Danzas macabras y Animalías del Convento de Santa Eulalia, en Pamplona

Tenemos un descripción de cómo eran en un documento conservado en el Archivo General, titulado “Relación y prueba de lo que valía el Convento de Santa Eulalia de Pamplona, sus retablos, pinturas y demás accesorios al tiempo que se destruyó por mandato del Conde de Miranda, Virrey de Navarra por causa de las guerras con Francia”.

Se sabe por este documento que el Convento de Santa Eulalia de Pamplona contaba con pinturas al aceite en sus muros, que representaban una Danza Macabra, al estilo de las del Cementerio de los Inocentes de París.

En la pared que daba a San Lázaro se representaba una “Danza de animalías”. En ella, distintos animales bailaban al son que abría un grupo de animales músicos.

La Danza Macabra propiamente dicha estaba en el claustro. Seguía el esquema clásico: una sucesión de autoridades de cada estamento, en el orden social imperantes. Los personajes estaban organizados por estamentos, de acuerdo a las normas sociales de la época:

  • Iniciaba esta danza el Papa y las autoridades eclesiásticas.
  • Les siguen reyes y emperadores, seguidos por sus cortejos.
  • A continuación se suceden miembros de distintas profesiones y gremios.
  • Todos los grupos van acompañadas por muertes, esqueletos que se burlan de ellos, y les reprenden y recuerdan su caducidad.
  • Al final del cortejo encontramos el verdadero poder, el divino, representado por la Virgen, San Miguel pesando las almas, y Dios con el mundo en las manos.

 

Este tipo de iconografías es raro en las artes plásticas navarras de la época (no así en obra impresa). Sólo se conoce y conserva otro posible ejemplo en Navarra de danzas macabras o de la Muerte, descubierto en 1970-71. Están ubicadas en la Capilla del Cristo del Castillo de Javier, de finales del s. XV. Estilísticamente se las sitúa en un gótico avanzado, con algún detalle renacentista.

Es una pena que las pinturas desaparecieran, pero al menos tenemos la documentación para ejercitar nuestras imaginación y recrear lo que pudo ser este gran conjunto mural. Esperemos que no haya otros casos en el futuro, para que no se tenga que limitar el conocimiento de un monumento a textos, fotos o dibujos.

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30 septiembre 2014 2 30 /09 /septiembre /2014 06:04

Pamplona cuenta, al igual que ciudades como Barcelona, con un  monumento vertical rematado con una gran estatua, que preside el que fuera durante mucho tiempo paseo principal de la ciudad.

Un monumento no inaugurado después de más de un siglo de su construcción, con muchas circunstancias históricas a su alrededor.

El paseo de Sarasate

Es uno de los centros neurálgicos tradicionales de la ciudad, de paso habitual, al lado de la Plaza del Castillo. Una zona de complicada trayectoria urbanística. En origen zona de fosos, desde el s. XVII, este espacio originalmente extramuros de las murallas contó con numerosos edificios de larga tradición en la ciudad, muchos hoy desaparecidos.

De las construcciones primitivas, con una cierta antigüedad (fines s. XVIII, y s. XIX), quedan las viviendas situadas en la acera de la iglesia de San Nicolás, entre ésta y la Plaza del Castillo, Casa Baleztena, el Palacio de Navarra; y las ligadas al primer ensanche pamplonés, como el actual Palacio del Parlamento de Navarra (en origen Palacio de Justicia).

Desde mediados del s XIX fue un paseo muy querido por la ciudad, siempre arbolado, con fuentes, esculturas, y rematado finalmente con el monumento a los fueros. Popularmente conocido también como Paseo de Valencia, está dedicado al genial violinista pamplonés.

En el otro extremo del paseo, desde 1885 se pueden contemplar, recientemente restauradas, varias esculturas monumentales de reyes, excedentes de las dieciochescas que adornaban el Palacio Real de Madrid

La Gamazada

El origen del monumento está en la fuerte contestación navarra, institucional y popular, frente a un proyecto de presupuestos de Germán Gamazo. En 1893, lo que pretendía el por entonces ministro de hacienda, suponía prácticamente anular particularidades forales navarras.

Las gestiones de las instituciones navarras, y la fuerte presión popular, consiguieron evitar el contrafuero. Y fueron el germen del movimiento popular que culminó con la construcción del monumento.

El monumento

Construido en 1903, mide 23 m de altura. Es de tendencia vertical, diseñado por el arquitecto Manuel Martínez de Ubago.

Se compone de tres cuerpos. En la base, sobre un cuerpo de escalinatas y cadenas que simbolizan el escudo navarro, un cuerpo (de cinco metros de altura) de cinco caras, reforzado con columnas, simboliza las cinco merindades de Navarra. E incluye cinco placas de bronce con distintas inscripciones alusivas a los Fueros.

El cuerpo central cuenta con cinco esculturas, asentadas obre los capiteles de las columnas del primer cuerpo. Simbolizan el trabajo, la paz, la justicia, la autonomía y la historia.

 

El remate superior está formado por una gran columna de mármol rojo con capitel blanco, que sustenta una estatua, una figura femenina coronada de bronce de cinco metros de altura. Sostiene en su mano derecha una cadena rota, y en la izquierda la Ley Foral.

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 El Monumento a los fueros, en el Paseo de Sarasate (Pamplona)

Un monumento difícil de construir y sin inaugurar

Cuenta con cimentaciones de gran volumen y profundidad, fruto de los múltiples avatares y problemas que arrastró su construcción, que multiplicaron los costes, sufragados en principio por suscripción popular. Sin duda, como en otros casos, a nadie se le debió ocurrir consultar a investigadores sobre los problemas que iba a provocar, para semejante monumento, su ubicación en una zona de fosos rellenados y fuertes filtraciones de agua.

Los investigadores, y el testimonio de sus descendientes, coinciden en que la estatua que lo remata reproduce los rasgos de la que fue amante del arquitecto, y madre de tres de sus hijos, para escándalo de la conservadora burguesía de la época.

Sin que haya una razón pública, algunos lo achacan al escámndalo público sobre la modelo de la estatua, y muchos lo relacionan con circunstancias de índole político ligadas a los fueros. En todo caso, más de cien años después sigue sin ser inaugurada.

En cualquier caso, cualquiera que sea la razón, o incluso la modelo, sin ser una obra de arte universal, el monumento constituye un símbolo de la ciudad, de los fueros navarros, y un punto imprescindible a visitar.

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25 septiembre 2014 4 25 /09 /septiembre /2014 09:24

El 25 de septiembre es una de las festividades pamplonesas del calendario dedicadas a San Fermín, aunque la celebración de las fiestas de San Fermín Chiquito o Txiki, como se las conoce popularmente, se traslada normalmente a fin de semana para facilitar la participación de la población. Una fiesta para "los de casa".

Curiosamente, San Fermín es el patrón de la diócesis de Pamplona y copatrón de Navarra junto a San San Francisco Javier, pero no lo es de la ciudad, patronato que recae en San Saturnino.

Conmemoración de un martirio

La festividad que nos ocupa conmemora el martirio (decapitación) de San Fermín en Amiens (donde había ido a predicar) el 25 de septiembre de 303 (año aprox., algunos lo situan en la persecucción de  Domiciano del s. I d. C.). fecha estimada a partir de las "Actas de la vida y martirio de San Fermín", redactadas probablemente hacia el s. VI.

Forma parte de las tres fechas dedicadas en el calendario litúrgico local a San fermín: el 7 de Julio; el 25 de septiembre, en conmemoración del martirio; y la función de las Reliquias del Santo en un domingo variable de enero.

Unos Sanfermines otoñales

Hasta finales del s, XVI, se honraba a San Fermín el 10 de octubre, conmemorando la entrada del Santo en su sede de Amiens. Pero, ante los problemas que para las fiestas suponía el mal clima de octubre, se solicitó al obispo Bernardo de Rojas el traslado de la celebración a julio, aprovechando la coincidencia con la feria franca que se celebraba en ese mes en la ciudad desde 1381.

El 7 de julio de 1591 se celebró por primera vez en la fecha hoy conocida. La elección del día 7 parece relacionarse con el relato bíblico del Génesis, con el séptimo día, en el que descansó Dios tras la Creación. El 9 de octubre, y después en el día 6 de julio, se celebraba la función de Vísperas, y desde 1599 - durante doscientos años - se celebró una "vigilia penitencial" en agradecimiento a la ayuda del Santo en la terrible epidemia de cólera que asoló la ciudad en 1599. El caràcter lúdico del día 6, el txupinazo y todo lo que luego viene, es muy posterior.

Las fiestas de San Fermín Txiki

Unas fiestas muy caseras, de momentos entrañables y buen ambiente. Centradas desde siempre en el barrio de la Navarrería donde se ubica la iglesia de San Fermín de Aldapa (situada donde la tradición ubicaba la casa natal de san Fermín), cuya imagen se saca en procesión tras la Misa, en estas fiestas. Procesión a la que se suma la Corporación de Gigantes, Kilikis y Cabezudos de la ciudad, la banda municipal (la Pamplonesa), y el grupo de danzas municipal.

DSC07481.JPG

Un momento de la procesión de San Fermín de Aldapa

El ondeo de la gran bandera a lo largo del puente de Curtidores, y el ascenso bailando desde allí del grupo de danzas municipal por la cuesta hacia San Fermín de Aldapa, el baile de espadas previo a la procesión, y el espectacular que realizan en la plaza del Ayuntamiento al mediodía, son otros grandes momentos de la fiesta. También los gigantes del Casco Viejo recorren las calles. Y no hay que perderse el almuerzo patrocinado por los comerciantes del mercado municipal.

Los actos son muchos, incluyendo por supuesto el ambiente nocturno, y todo lo que organizan tanto el Ayuntamiento como la asociación de vecinos. Unas fiestas de menos renombre, muy queridas por los pamploneses, y que merecen  ser conocidas. 

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22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 10:00

Este pequeño edificio de inconfundible estética gótica, monumento nacional, tiene setecientos años de historia. Está ubicado en la calle Ansoleaga, en el corazón del centro histórico de la ciudad.

Desde allí se controló durante siglos la economía del Reino de Navarra. Y desde 1995 vuelve a ser la sede de dicha institución, superviviente del viejo reino navarro.

El hecho de que en los años 10 albergara el Museo Artístico Arqueológico de Navarra, sumado a que fue sede desde 1941 de la Institución Príncipe de Viana (encargada de velar por el patrimonio navarro) garantizó la pervivencia de esta joya medieval. Y dotó a su patio con múltiples evidencias del patrimonio de la comunidad foral navarra, lo que enriquece obviamente la visita.

La Cámara de Comptos

Este organismo medieval tiene su origen sobre todo a partir de Carlos II, en 1365. Estaba encargado de revisar velar por las cuentas del reino.

Hasta su abolición en 1836, pervivió siglos después de la conquista de navarra. Hoy en día vela de nuevo por la salud de la economía navarra, y su correcta gestión pública.

La ingente documentación que acumuló, conservada en la actualidad en el Archivo General de Navarra, es una de las mejores fuentes de información europeas para la Baja Edad Media, y no sólo de aspectos fiscales o económicos.

Camara-de-Comptos.jpg

La Cámara de Comptos

Un institución con muchas sedes

El Tribunal de la Cámara de Comptos tuvo su primera sede en una casa de la actual zona de Curia y Mercaderes. De allí paso a una propiedad real tras la iglesia de San Cernin. Su hundimiento provocó el traslado a la Torre del Rey en la calle Cuchillerías.

Y en el s. XVI se trasladó al edificio que nos ocupa. Tras una complicada historia con fases en las que la institución no existió, volvió a ser su sede en 1995.

Y un edificio con muchos usos

Tras la abolición de la Cámara de Comptos en 1836, tuvo muchos usos, sobre todo relacionados con la Cultura, y con frecuencia como primera sede de grandes instituciones culturales de la ciudad y de Navarra.

  • Desde 1868 y  hasta los años cuarenta, fue sede de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, que es el precedente de la Institución Príncipe de Viana.
  • Desde los años 10 albergó los inicios de lo que luego fue el Museo de Navarra.
  • Desde 1952 y durante varias décadas conoció los inicios de la Universidad de Navarra.
  • Fue también sede de la Institución Príncipe de Viana.
  • Y de nuevo albergará la Cámara de Comptos a partir de 1995.


Visita a un edificio que se remonta a los inicios del gótico

Es una casa del s. XIV, adquirida por Carlos V en 1524 a los herederos de Pedro de Berrio, señor de Otazu. Fue declarado Monumento Nacional por R.O. del 16 de enero de 1868.

 

La pequeña plaza junto al edificio albergó durante años una preciosa escultura de Fructuoso Orduña, que podemos contemplar en el Museo de Navarra.

El exterior del edificio es de piedra. El acceso se realiza por un arco apuntado formado por dos platabandas, propio del gótico de transición. Se abren cerca de él varias ventanas apuntadas y geminadas, con parteluz de sección cilíndrica y capiteles de decoración simple.

Al interior, lo primero que nos encontramos es un corredor formado por una bóveda apuntada de sillares. Desde allí accedemos a un patio ajardinado. Al ser un edificio en uso por la administración, en principio, nuestra visita llegará sólo hasta él.

En ese patio veremos varios elementos patrimoniales interesantes: un pozo; una puerta; restos arqueológicos de la antigua ermita de San Nicolás de Sangüesa (hoy desaparecida); la placa con inscripción latina colocada en 1601 donde cayó herido en combate - el todavía soldado - San Ignacio de Loyola; un sepulcro gótico con estatua yaciente, y algunos restos artísticos más.

Aunque no alcanza el nivel de grandes edificios civiles medievales o renacentistas de otras ciudades, no deja de ser un bonito conjunto a visitar, Además, es sorprendente que se mantengan juntos edificio y el uso que ya se le daba hace quinientos años a esta casa (presente en la ciudad desde  hace cerca de ochocientos años). Ya sólo por eso merece ser conocido y cuidado. Y esperemos que así sea siempre. 

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22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 09:45

Partiendo de la premisa de que un encierro SIEMPRE COMPORTA UN RIESGO, se intenta explicar aquí las normas y características a respetar por una persona que quiera correr el Encierro en Pamplona, y unos consejos básicos. 

El Encierro es una experiencia única. Te impones al instinto y te aproximas a un animal peligroso de 550 - 600 Kg. tratando de correr delante. Pero eso requiere saber cómo, y qué no debemos hacer.

Los Encierros en datos

Acceso gratuito. Se celebran del 7 al 14 de julio, a las ocho de la mañana, a lo largo de 848’6 metros. La carrera dura de media 2’30- 3’30 minutos. Cada corredor no suele correr más de 30-50 metros cerca o delante del toro, durante 10-15 segundos. Aunque varía según zonas, la velocidad media de los toros es de 25 Km. /h. Entre semana participan unas 2000 personas. El fin de semana puede subir a 3.500-4.000 corredores (según estimaciones oficiales que probablemente se queden cortas).

Horario y lugar de acceso al recorrido

Sólo se accede al recorrido de 7 a 7’30 horas A.M., en la cuesta de Santo Domingo y la Plaza del Ayuntamiento.

Unos cinco minutos antes del encierro se abren las barreras que impiden el paso al resto del recorrido, y el corredor se sitúa en el punto elegido para esperar a los toros.

Condiciones para correr

Condiciones físicas:¡SI NO ESTAS SERENO, NO CORRAS! Pones en peligro tu vida y la de los demás. Es necesaria una punta mínima de velocidad, buena estabilidad, fuerza y buenos reflejos.

Indumentaria: No se permiten disfraces, ni gorros, ni mochilas, ni cámaras de fotos, ni banderas, ni botas… Todo aquello que sobresalga, cuelgue, o sobre, supone un riesgo de que el toro te enganche, o de caídas, para ti y para los demás.

Lo recomendable es respetar la tradición, correr de blanco y rojo. El calzado permitido y adecuado es el deportivo con buena adherencia.

Periódico: Es habitual llevar uno enrollado. No todo el mundo lo lleva. Se usa para controlar la distancia con el toro, y soltarlo (¡no lanzarlo!) en un caso de apuro en la cara del toro.

Los toros

La mayoría de los que corren por primera vez no han visto nunca uno de cerca. Muchos turistas no saben ni cómo son. La altura del lomo del toro ronda los 150 cm. Su peso supera casi siempre los 520 Kg., y con frecuencia los 600 Kg de músculo. La distancia entre sus aguzados cuernos de medio metro o más, alcanza los 70 cm – 1 metro.

Los mansos

Cabtesros o bueyes que arropan a los toros, los conducen. Más altos. Llevan una esquila o badajo de metal en el cuello. Su color combina el blanco con otro color. No embisten. Pero si se les molesta, puedes llevarte un cabeceo, pisotón o coz. Tres mansos cierran el encierro cual coche escoba.

Los pastores

Corren detrás de los toros, con camiseta verde y largas varas. Controlan a los toros y a los corredores. Son la autoridad dentro de la carrera, y el que mejor ayuda al corredor en apuros. Deben ser obedecidos, nunca molestados o estorbados.

Cómo se corre en el Encierro

Ante todo, ENCIERROS HAY MUCHOS, VIDA UNA SOLA. SI TIENES MALAS VIBRACIONES, O TE PUEDE EL MIEDO, NO CORRAS. NUNCA CORRAS SIN INFORMARTE ANTES.

Maneras de correr: No corras en dirección contraria al encierro. Sólo se corre de verdad una media de 30-50 m, por la gente y la velocidad. Maneras clásicas de correr:

  • Cuesta de Santo Domingo: por la fuerza de salida de los toros, y el desnivel, no se espera al toro, se corre muy rápido hasta que la manada te alcanza.
  • Resto del recorrido: te incorporas a la carrera a ritmo suave desde un lateral, controlando a los corredores que van delante y detrás de ti, y aceleras cuando los toros se acercan. O esperas a que el toro esté muy cerca y te incorporas delante de él a toda la velocidad.

El arte y la dificultad está conseguir en la colocación. Se tarda años y encierros en aprender. Lo normal es no conseguirlo en la primera vez, de no ser de pura casualidad.

Si no consigues correr delante del toro, NO FUERCES TU SUERTE. No pasa nada por correr un momento al lado, sin tocarlo. No te quedes quieto en paredes, portales o rincones. Si paras, no te muevas al paso del toro. No agarres ni empujes a nadie para mejorar tu posición. Nunca corras mirando sólo hacia atrás. No molestes a los mansos ni al pastor. Deja actuar al pastor en caso de un toro caído o ante cualquier peligro.

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El Encierro a su paso por la Plaza de Mercaderes

Qué hacer cuando se acaba tu carrera

Dónde termina nuestra carrera: Es importante salirse de la trayectoria de los toros manteniendo una reserva de energías ante cualquier imprevisto, quizás necesitaremos un segundo esfuerzo. Hay que evitar los grupos junto a la pared o caídos. Si está cerca, pasa el vallado. Es más seguro seguir en movimiento por el lateral y controlar cómo sigue el encierro.

Si te caes: No te levantes, y protégete la cabeza con las manos. Es mejor ser pisado que sufrir una cornada. Si caes en un montón o caída colectiva, no te levantes antes de tiempo. El encierro dura poco, y el toro no suele embestir los montones, los salta.

NUNCA CORRAS DETRÁS DE LOS TOROS, ni intentes cruzar en línea recta de un lado a otro de la calle.  

El vallado: Sirve para que el que esté en apuros lo salte, o pase por debajo. ¡No quedarse en él a esperar que pasen los toros!

Normas de convivencia con el toro

NO TOQUES O AGARRES AL TORO. Cada toro es un mundo, por mucho que se hable del comportamiento habitual de una ganadería. Generalmente, el ruido, la gente en movimiento, un escenario desconocido, llevan al toro a agruparse y correr en manada dirigido por los mansos. Si no se le molesta, seguirá su camino. Todo lo que le detenga (si se cae, se le cita o agarra) significa peligro, se fijará en la gente, sólo buscará una cosa: embestir a lo que se mueva.

Quizás, como reflexión final, lo más importante sea evaluar que el riesgo es real, y valorar nuestra condiciones físicas, estado de ánimo, y conocimiento de lo que hay que hacer.

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22 septiembre 2014 1 22 /09 /septiembre /2014 09:29

Como la gran mayoría de los encierros peninsulares, el Encierro pamplonés tiene su origen en la traída de toros desde sotos cercanos a los festejos taurinos. Festejos desarrollados, desde el s. XIV hasta 1844, en un espacio vacío entre barrios, donde la actual Plaza del Castillo. A lo largo de los siglos, la construcción de nuevas plazas de toros y las mejoras introducidas fueron cambiando su trazado y características, hasta conformar el Encierro que hoy podemos ver en los Sanfermines.

Inicios históricos de los Encierros de San Fermín.

No hay datos precisos sobre los inicios históricos del Encierro. Las primeras noticias fiables describen en el s. XVIII a la manada entrando al galope, precedida por un jinete, el Abanderado de San Fermín, arropada por los cabestros, y seguida por los pastores. Durante varias décadas del s. XVIII, algunos vecinos a pie con garrochas y varas colaboraban en que los toros siguieran su camino. Tras su prohibición en 1738 los espontáneos correrían ya de manera similar a la actual. El comienzo del recorrido ha variado poco desde entonces. Salva el desnivel desde el río Arga por calles que ocupan el antiguo cauce del barranco de Santo Domingo. Al llegar a la plaza de Mercaderes subía por la calle Chapitela hasta la Plaza del Castillo. Allí, en la zona del portal nº 37, estaban los corrales de la Casa de los Toriles (1616-1844), junto a la que se erigía cada año la plaza desmontable de madera.

Las plazas de toros y la Estafeta

A la construcción en 1844 de una plaza de toros le siguió un cambio temporal de recorrido. De 1844 a 1855, y de 1861 a 1867, los toros llegaban por el otro extremo de la ciudad, muy cerca de la plaza. Tras numerosas protestas, se retorna al recorrido antiguo, pero se abandona Chapitela en favor de la calle Estafeta, para girar luego a la derecha hacia el coso. En 1922, la nueva plaza de toros definió el recorrido actual, añadiendo la curva de Telefónica. El trazado actual por la plaza del Ayuntamiento data de 1931.

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El Encierro a su paso por la calle Estafeta

Evolución de los rasgos del Encierro y de la manera de correr en él.

El horario del Encierro se ha ido retrasando. Hasta 1892, la carrera se iniciaba a las seis de la mañana, sin aviso previo. Entre 1918 y 1923 comenzó a las cinco. En 1924 se retrasa a las 7, y desde 1974 comienza a las ocho. Los toros corren arropados por los mansos, y guiados por pastores (algunos fueron legendarios, como Ustarroz, o Moncayola), hasta el coso, donde desde 1922 les relevan los dobladores. Los primeros testimonios gráficos y orales muestran encierros con pocos corredores, a prudente distancia del toro, más pequeño y movido que los actuales, y que se fijaba más en los escasos corredores. Conforme aumenta la afluencia de corredores, más arropados por pastores, cabestros y otros corredores, se verán carreras más ajustadas, controlando mejor las distancias con el animal. La masificación no llegará hasta la segunda mitad del s. XX (cuando además se adopta el atuendo de blanco y rojo), tras el éxito de la novela de Hemingway, su internacionalización, y sobre todo con la llegada de la televisión. Los últimos años abundan los corredores velocistas, de gran potencia, que apuran mucho el espacio y el momento de correr delante del toro.

El recorrido está reforzado por un vallado, que sólo protegía antiguamente la Plaza del Castillo. Los cruces con otras calles se tapaban con mantas. En la segunda mitad del s. XVIII se extiende el uso de protecciones de madera al resto del trazado. Tras varios casos de rotura, desde 1942 el vallado pasa a ser doble. Las reformas posteriores (gateras, barreras, eliminación de aceras, productos antideslizantes, etc.) no alteran el recorrido, buscan mejorar la seguridad.

El Encierrillo

El encierro tiene desde 1889 una fase previa (que convivió hasta 1929 con la vieja costumbre de agrupar el ganado bravío en los sotos), el Encierrillo que, desde los Corrales del Gas al pie de la ciudad junto al río, conduce cada atardecer los toros del día siguiente, acompañados sólo por pastores, hasta los corrales de Santo Domingo, donde pasan la noche. Desde 1887 se inicia aquí el Encierro cada mañana. Pamplona ha sido y es ciudad amurallada. Los toros llegaban hasta estos corrales en el Encierrillo a través de la muralla por el Portal de la Rochapea (derruido en los inicios del s. XX).

Dada la influencia de los medios de comunicación, la masificación, la llegada de grupos organizados de visitantes a los que se les indica que pueden verlo (sin correr) desde dentro del recorrido (información errónea y peligrosa, pero interesada para hacer negocio sin mucho escrúpulo) es bastante probable que en los próximos años veamos nuevos cambios, como la restricción de número de participantes, y un mayor control del acceso a esta carrera universal.

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17 septiembre 2014 3 17 /09 /septiembre /2014 15:33

Antón Geesink, la gloria en unos segundos

El judoka holandés Anton Geesink (1934-2010) debe su fama legendaria a la hazaña de ser el judoka que logró, por primera vez en la historia de este deporte, vencer en la categoría Open a los judokas japoneses, que hasta ese año siempre se habían colgado la medalla de oro.

La suma de físico y mente

Geesink tenía un físico espectacular. Rondaba los dos metros y superaba ampliamente los 120 Kg, de músculo. Pero a ello se añadía una cabeza muy bien amueblada para el deporte de élite y, como todo campeón del judo, una gran capacidad de estrategia en combate.

Supo también aplicar el viejo adagio de: “si no puedes con alguien…únete a él”: se fue a Japón a mejorar técnica y capacidad competitiva. Así que, a los japoneses les venció alguien que en cierto modo era “un poco japonés”.

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Una Carrera llena de triunfos en el Judo

Obtuvo 17 títulos en Campeonatos europeos. En 1951 Geesink quedó segundo en el Campeonato Europeo en 1951, en su primera participación. Lo ganó al año siguiente. Y lo siguió ganando (en una época en la que la división en categorías y pesos todavía era una novedad en desarrollo, distinta a la actual) en categoría Open (1953, 1954, 1957 a 1960, 1962 a 1967), y en la de más de 93 kilos, en (1962 a 1964).

En los Mundiales de Judo, fue bronce en categoría Open en el campeonato Mundial de Judo de 1956 en Tokio. Ganó esa categoría en el de París de 1961. Y repitió triunfo en 1965 en el de Río de Janeiro. 

Consiguió la medalla de oro en la categoría Open, en la Olimpiada de Tokio de 1964. Se retiró de la alta competición en 1967.

A lo largo de su vida como judoka alcanzó el grado de cinturón negro décimo dan, algo reservado a  muy pocos la mayoría japoneses: Toshiro daigo, Ichiro Abe y Yoshimi Osawa, que son los tres reconocidos como tales por Kodokan, la escuela japonesa madre del Judo.

Fue elegido en 1987 miembro de la asamblea del Comité Olímpico Internacional, al que siguió ligado hasta su muerte.

Un deporte japonés

Con el tiempo, Japón ha ido asimilando, más o menos, que no consigue todas las medallas en uno de sus deportes nacionales. Pero en los años sesenta, en la época del resurgir japonés después de la Segunda Guerra Mundial, vencer en Judo, sobre todo en la categoría Open, a la que se asociaba todo el peso de la tradición, era una cuestión de orgullo nacional. Nadie les había vencido nunca.

Geesink no era un desconocido. Campeón europeo, bronce en el mundial de 1956, ya hizo historia al vencer en esa categoría en el Campeonato del Mundo de 1961. Pero Japón quería solucionar esa “anomalía” en la Olimpiada de 1964, que se celebraba nada menos que en Tokio, en casa.

La tragedia nacional de la final de 1964

El Judo llegó a la Olimpiada de verano de Tokio como deporte de exhibición. Pero en Japón era mucho más que un deporte. Vencer era cuestión casi nacional. De las cuatro categorías, Japón dominó en su Olimpiada en las de los pesos ligero, medio y pesado.

Quedaba la categoría Open, que siempre ha tenido para ellos un valor especial, como esencia y reflejo de la tradición del Judo. Geesink había vencido en semifinales al australiano Boronovskis por ippon en 12 segundos. Kaminaga había vencido al filipino Ong en solo cuatro segundos.

Y ese 23 de octubre de 1964, en la final olímpica Open de Judo, ante el campeón local Akio Kaminaga, un intento del holandés de proyección de hiza-guruma (tal vez más orientada para llevar al japonés, de menor envergadura, a combatir en suelo) y la posterior inmovilización de kesa-gatame por Geesink hasta el límite de tiempo, supuso una enorme desilusión para 15.000 desolados espectadores japoneses del pabellón. Y para todo el país. Se habló incluso de suicidios, de humillación nacional.

Hoy en día Japón sigue siendo la potencia de referencia en el Judo, pero su universalización y el esfuerzo de federaciones como la francesa, la brasileña, la coreana, la de los países del este, etc., hace que sea ya algo normal que el medallero esté repartido.

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15 septiembre 2014 1 15 /09 /septiembre /2014 09:23

A pesar de que los Sanfermines siguen siendo la referencia más conocida, poco a poco se va promocionando la imagen de Pamplona como ciudad con un digno patrimonio a visitar, a pesar de que aún falta bastante para alcanzar el nivel y la oferta al visitante que ofrecen otras ciudades. Uno de los aspectos a conocer de la ciudad radica en la nómina de palacios que puede contemplar, o visitar, el viajero.

No se caracteriza Pamplona por la profusión de palacios de la monarquía o de grandes casas nobiliarias, aunque hay una pequeña representación de cada periodo histórico de la ciudad. De la Edad Media se conservan parcialmente, el Palacio Románico de la Catedral, el Palacio Real, y una parte del Palacio del Condestable. De la transición entre lo medieval y el Renacimiento, tenemos el Palacio del Condestable. Del s. XVII contamos lo poco conservado en el Palacio del Redín. La mayoría de sus palacios datan del s. XVIII, una de las épocas de mayor auge y desarrollo de la ciudad, que conllevó una fuerte renovación monumental y urbanística. El más tardío cprresponde al decimonónico palacio de Diputación.

Desglosaremos la nómina de palacios pamploneses, algo de su historia, y sus ubicación:

PALACIO ROMÁNICO DEL OBISPO

Enclavado dentro del gran complejo catedralicio de la ciudad. Accesible desde el claustro. Es un edificio de dos pisos en forma de L. ha cobrado protagonismo con la exposicón Occidens. El lado más cercano al claustro, desde el que se accede, cuenta en su la planta baja, con una Gran sala o Aula, el dormitosio bajo, hoy en excavación (visitable duarnte el recorrido de la exposición occidens. Fue un espacio multifuncional, sirvió alternativamente de dormitorio (desde el s. XV), sala de banquetes, sala para impartir justicia, o de audiencias.

Sobre esta sala, encontramos el denominado Dormitorio Alto, que conserva el arranque de los arcos y señales de las separaciones de madera con las que se subdividió este espacio para dar intimidad a los canónigos.

La otra ala que forma la L del edificio cuenta en su planta baja con la Cámera. Varias ménsulas de sus muros indican que ya desde el principio fue concebida para dos plantas. Se usó como dormitorio común y como sala de reuniones. Sobre ella se situa la sala llamada Teatrillo, usada desde el s. XVI como comedor. Se espera que su restauración saque a la luz ventanales románicos y góticos.

PALACIO REAL

En la Cuesta de Palacio, s/n. Edificado en 1190,en época medieval fue residencia de reyes y obispos. Hacia 1530 pasó a a ser sede de los virreyes castellanos, y desde 1841 fue sede del Gobierno Militar hasta 1971.

Restaurado por el arquitecto Moneo como sede del Archivo General de Navarra, conserva en el exterior y en varias alas de su interior partes de su pasado palacial, y en el paseo situado en su parte posterior encontraremos la escalera vinculable al edificio, que baja al parking; y la gran nevera.

PALACIO DEL CONDESTABLE

Enclavado en la Calle Mayor, 2. La preciosa sala gótica y el cuerpo superior sobre ella datarían probablemente del s. XIV o XV. El cuerpo principal fue construido entre 1550 y 1560 por Luis de Beaumont, IV Conde de Lerín y Condestable de Navarra.

Fue residencia arzobispal durante los siglos XVII y parte del XVIII, y sede del Ayuntamiento entre los años 1752 y 1760.

Su adaptación como centro cultural supuso un hallazgo arqueológico reseñable: una gran necrópolis visigoda.

La restauración también aportó grandes valores. En el exterior, sacó a la luz la galería superior de arquillos que vemos en la fachada, y recuperó la esquina original. Al interior, permite contemplar unos maravillosos artesonados originales en las salas nobles del primer piso del palacio, con escenas vinculadas a los trabajos de Hércules; graffiti del s. XVI de los trabajadores que construyeron el edificio; y pinturas modernistas de inicios del s. XX.

Este centro cívico y cultural, con exposiciones temporales, alberga circunstancialmentee el Museo Sarasate (dedicado al gran violinista pamplonés)

PALACIO DE LOS REDIN CRUZAT

Del s. XVII, sobre la base de uno anterior, renacentista. Localizable en la calle Mayor, 31.

Poco se conserva de su factura barroca original. Merece la pena fijarse en la placa con un texto en latín que conmemora el nombramiento de Martín de Redín como Gran Maestre de la Orden de San Juan, en 1657. En la actualidad alberga un conservatorio de música.

PALACIO ARZOBISPAL

Construido entre 1734 y 1740. Ubicado en la Plaza de Santa María la Real, 1.

Edificio que sigue la línea de los palacios barrocos del centro-Sur de Navarra y del valle medio del Ebro: zócalo de piedra (dos portadas decoradas en estilo churrigueresco), varios pisos en ladrillo con balconada, y galería de arquillos en el último piso.

Destacan, entre otras cosas, su portada-retablo en la fachada principal; y la escalera con doble arranque y tramo final único, que sigue el esquema imperial.

PALACIO DE LOS CONDES DE EZPELETA

Situado en la calle Mayor, 65.Construido en 1709 por Pedro de Arriarán para el marqués de san Miguel de Aguayo, cuya carrera militar explicaría la destacada y escultórica portada (en la fachada principal) de tema marítimo militar, esculpida por Domingo Gaztelu.  Considerado el edificio más barroco de la ciudad con  Su portal o zaguán conserva una escalera doble y al fondo un patio de planta cuadrada.

Destaca también la fachada posterior con arquerías, visible desde la calle San Francisco, muy bonito, a pesar los añadidos para un fracasado intento de adecuación para uso escolar.

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Fachada posterior del Palacio de los Condes de Ezpeleta

Fue Convento de las Teresianas durante el s. XX, y hoy en día alberga parte de los estudios musicales de la ciudad.

PALACIO DE LOS GOYENECHE

Gran edificio de concepción cúbica, del s. XVIII. Reformado parcialmente en el s. XIX.

Cuenta al exterior con zócalo o pórtico de piedra, y pisos de ladrillo pintado. Sus fachadas dan a la Plaza del Castillo y a la calle Estafeta. Conserva el escudo de armas de la familia Ribed, que lo habitó en el s. XIX.

PALACIO DE LOS NAVARRO - TAFALLA

En la Calle Zapatería, 50. De la segunda mitad del s. XVIII, sede en origen de la familia de comerciantes Navarro - Tafalla. Cuenta con una fachada característica de este tipo de edificios barrocos en la ciudad, Sobresale una gran puerta señorial de toque rococó, dentro de un zócalo de pieda al que siguen varios pisos  de fábrica de ladrillo. Rematado por un alero muy volado, típico antaño en la ciudad. 

PALACIO DEL Nº 40 DE LA CALLE ZAPATERÍA

Próximo al anterior. también dieciochesco. Interesante fachada barroca, con interesantes balcones de forja. El interior, dedicado a servicios del municipo, está muy cambiado.

CASA CONSISTORIAL

Plaza consistorial s/n. El gran edidifio de la sede del ayuntamiento fue construido en 1752, tras el estado de ruina del edificio anterior, y reconstruido en 1768. El palacio fue destruido en 1951 y reconstruido en su totalidad. Sólo se salvó la fachada principal, aunque el zagúan guarda un poco el sabor original.

ayuntamiento Fachada del Ayuntamiento

PALACIO DE LOS CONDES DE GUENDULAIN

Situado en la calle Zapatería, 53, frente a la Plaza del Concejo. Construido a mediados el s. XVIII.  Fue creado por un antiguo virrey de Nueva Granada, ministro de Fernando VI. En 1845 llegó a ser residencia real, y llegó a albergar en el s. XIX, en una ocasión, a Isabel II y su corte. En la fachada se aprecia el escudo de su primer propietario, Sebastián Eslava Lasaga, que fue virrey de Nueva Granada y ministro de Fernando VI.

Hoy en día es un hotel. Es un amplio palacio barroco que conserva en su fachada el escudo de la familia propietaria. Lamentablemente, su riquísimo patrimonio fue subastado hace pocos años. En su interior alberga una hermosa carroza de estilo rococó de 1700, y una colección de carruajes y antiguos vehículos a motor.

En la preciosa plaza del concejo localizaremos otra de las fuentes neoclásicas de la ciudad, diseñdas casi todas por Luis Paret. Esta fuente de la plaza del Concejo, del s. XVIII, está rematada por una pequeña imagen de Neptuno.

PALACIO DEL MARQUÉS DE ROZALEJO

De principios s. XVIII, ubicado en la calle del Carmen, 17, en el espacio de la plaza de Navarrería. Pertenecio a la familia daoiz-Guendica. No visitable. en dicha plaza veremos la neoclásica fuente de Santa Cecilia realizada a partir del diseño de Luis Pret hacia 1788

Edificio barroco con plantamiento arquitectónico algo más complejo, con doble fachada, y acceso a diferente altura para cada fachada, por las circunstancias de topográficas de la zona. en el lado de la Plaza de Navarrería presenta una excelente escalera barroca en su portal. A la espera de que se le habilite un destino digno, es el peor conservado y más abandonado, aunque se está rehabilitando la cubierta para evitar su ruina.

PALACIO DEL ANTIGUO INSTITUTO PROVINCIAL

En el entorno catedralicio, en la calle Navarraería, 39, junto a la catedral. Construido en 1842, es un edifcio de estilo clásico y rico diseño interior, diseño de M.HIjón. La fachada es de inspiración renacentista. Destaca su patio interior porticado con columnas de hierro, también de inspiración renacentista, y el diseño de escalera.

Proyectado como isntituo, ha trenido distintos usos, y alberga hoy en día la sede de la adminisitración foral de cultura.

PALACIO DE DIPUTACIÓN

Ubicado en el arranque de la Avenida de Carlos III, con fachada al paseo de Sarasate y con el atractivo añadido en la calle San Ignacio del adosado edificio de lo que en tiempos fue el Archivo General de Navarra y su jardín. Se organizan visitas guiadas al palacio en fechas señaladas.

Proyectado en 1840 por José de Nagusía, tiene un diseño complicado, motivado por las circunstancias históricas del solar. La fachada del lado de la avenida de Carlos III es de 1929, de los hermanos Yárnoz, y cuenta con esculturas (1932) de Fructuoso Orduña (autor también de varias esculturas de la fachada al Paseo de Sarasate, colocadas en 1951). Esta reforma devino del derribo y traslado del Teatro Gayarre (la fachada actual del teatro es la original, desmontada y puesta en su lugar actual), que hasta entonces cerraba la cercana Plaza del Castillo y flanqueaba al Palacio de Diputación.

La antigua sede del Archivo General, obra de Ansoleaga, se construyó en 1896. El gran sequoia de su jardín, de unos 35 m de alto, fue plantado hacia 1855

Del interior destaca la majestuosidad del salón del trono, construido entre 1861 y 1865 (bajo la dirección de M. Hijón) con la estética de la época, y la fastuosa escalera de acceso. A reseñar el retrato de Fernando VII firmado por Goya, dentro de su apreciable patrimonio en obras de arte.

ANTIGUO PALACIO DE JUSTICIA

Remata el otro extremo del Paseo de Sarasate. Obra de J. Arteaga, de 1892. Se conserva sólo el exterior.También de diseño singular por la irregularidad del terreno. Con zócalo de piedra, pisos de ladrillo coon vanos enmarcados en piedra y alegoria escultórica de la Justicia en el remate.

Es la actual sede del Parlamento Foral de Navarra.

Esperemos que el visitante consiga disfrutar de la contemplación de estos edificios, dentro de la visita a todo lo reseñable de la ciudad.

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