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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:47

Las cuevas de ALKERDI y BERROBERRÍA son conocidas para la arqueología desde 1930. Durante muchos años sólo se investigó en el yacimiento de BERROBERRÍA, y el arte rupestre localizado en ALKERDI por Casteret en esa fecha (con alguna figura más identificada por I. Barandiarán en los años setenta). En 2014 se localizó en Alkerdi un nuevo conjunto de grabados en otra de sus galerías, en un momento conflictivo por la polémica que rodeaba a la actividad de la cantera cercana y sus consecuencias para la supervivencia de las cavidades. El Gobierno de Navarra encargó al equipo responsable de los nuevos hallazgos el estudio del complejo kárstico de la zona. De momento, ha dado como resultado el hallazgo en 2016 y 2020 de arte rupestre y galerías que conservan zonas con paleosuelo paleolítico, en la cueva de Alkerdi 2.

Historia de las investigaciones

Las cuevas de Alkerdi-Berroberría son conocidas desde 1930, tras los descubrimientos de N. Casteret. Pero Alkerdi 2 siempre tuvo un papel muy secundario. En 1940, el marqués de Loriana, que había visitado las cuevas y realizado excavaciones, la describe como una pequeña galería donde “había fragmentos descuartizados de cerámica y algunos dientes de cérvido”. La cueva fue prospectada por G. Imbuluzqueta hacia 1969. Ignacio Barandiarán y Ana Cava lo hicieron también en 1979, y sólo encontraron un nivel de ocupación con cuentas en concha de Pecten, algún fragmento cerámica, y varios huesos humanos, que atribuyeron en conjunto al uso de la cavidad como depósito funerario del Calcolítico. Todavía en 2010, ambos autores citaban a Alkerdi 2 como una cueva en galería ubicada justo encima de Alkerdi, que contaba con un depósito funerario quizás del Calcolítico.

El 2015, un equipo de investigadores encabezado por Diego Gárate publican el hallazgo de más representaciones parietales el Alkerdi. Ante las posibles consecuencias de la actividad de la cantera cercana, que pretendía ampliar e intensificar la explotación, el Gobierno de Navarra encargó al equipo responsable de los nuevos hallazgos el estudio del complejo kárstico de la zona, que ha dado como resultado, por el momento, el hallazgo en 2016 de arte rupestre y galerías que conservan zonas con paleosuelo paleolítico, en la cueva de Alkerdi 2.

En julio de 2020, en un entramado de galerías dos pisos por debajo de la entrada actual, se identificaron una docena de figuraciones  grabadas (bisontes, uros, caballos, dos vulvas), y (al menos) cinco series de lines dobles pintadas en rojo. Con un estilo en los grabados, para Olivia Rivero, un poco expresionista, que las aproxima a ejemplos de arte parietal francés. Su cronología ha sido relacionada con el Gravetiense, con un antigüedad cercana a alos 27.000 años.

La cueva

Forma parte del complejo kárstico Alkerdi – Zelaieta, creado por la filtración de las aguas que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, sobre todo las provenientes de las pronunciadas pendientes del monte Arleun. Frente y al fondo de este desnivel se ubica el frente S del afloramiento rocoso que alberga este sistema kárstico, entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. Las pendientes encauzaron hacia allí abundantes precipitaciones, cuya infiltración generó el complejo kárstico. El acceso actual a la cueva se realiza en este frente S, a una cota más alta que las otras dos cavidades con evidencias del Pal. Superior (ALKERDI, y el abrigo de BERROBERRÍA). Todas ellas, junto a las de Zelaieta en la otra vertiente, forman parte del gran complejo kárstico.

El arte parietal de Alkerdi 2

Por lo conocido hasta la fecha, a falta de la futura publicación científica del conjunto de Alkerdi 2 que lo fundamente y argumente, se han localizado evidencias de arte paleolítico repartidas en cinco sectores distintos, que los investigadores asocian estilísticamente al Gravetiense a partir de un bisonte grabado (hace 28.000 -20.000 años BP). Una muestra de carbón extraída de una de las líneas negras pintadas en la pared, ha sido datada por C14-AMS en el Laboratorio de la Universidad de Oxford (Reino Unido) en una fecha mínima de 20.500 años BP. Lo que podría relacionarse con el asentamiento temporal del Gravetiense en la cueva de Alkerdi.

Se ha descubierto un paleosuelo en la denominada Galería del Sílex, situado al pie de las pinturas. Se trata de abundantes evidencias de industria lítica piezas de sílex, restos de carbones, fragmentos de hueso y hogares en el suelo. Los descubridores creen encontrar una conexión entre el paleosuelo y el momento de la ejecución de las representaciones.

Las representaciones encontradas combinan las figuras animales (básicamente grabados de bisontes y equinos, y 4 pinturas negras que simulan cérvicodorsales de cuadrúpedos), con puntos y signos pintados en rojo o negro (excepto dos vulvas grabadas en el inicio del sector 5). En conjunto, la investigación vincula formalmente de momento este arte parietal con el Gravetiense, con posibles conexiones estilísticas con el Pirineo francés. 

Una cueva abierta a futuros descubrimientos

La cueva está en estudio. Hay muchas incógnitas abiertas, que los investigadores tratarán de ir comprendiendo en los trabajos que se realizan o se realizarán. Es bastante probable que la revisión de su desarrollo lleve al descubrimiento de más figuras parietales. Al mismo tiempo, la prospección espeleológica y arqueológica de zonas inexploradas de la cueva puede llevar al conocimiento del primitivo acceso de la cavidad. Queda por dilucidar si hay o hubo conexión con las cavidades conocidas del frente N (Zelaieta), alteradas por la acción de la cantera, Y qué relación tiene Alkerdi 2 con los numerosos accesos exteriores a galerías, todavía por explorar, localizados en 2016 en ese frente N, cerca de las cavidades de Zelaieta.

Alkerdi 2 es ya un gran hallazgo, que enriquece lo que ya se conoce de esta zona. Ahora que parece desaparecer la inquietud por lo relacionado con la cantera, queda la ilusión por un futuro en el que es bastante probable que la cueva aporte nuevos descubrimientos.

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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:41

Cavidad descubierta para la arqueología a la vez que Alkerdi, en 1930. Forma parte del frente S del relieve calizo en el que se excavó el sistema kárstico Alkerdi-Zelaieta, en el extremo septentrional del valle de Baztán (ya en la vertiente norte de la cordillera pirenaica), creado por la infiltración parcial de la red de drenaje que conforma el margen derecho de la cabecera río la Nivelle/Ugarana.

Historia de los descubrimientos

BERROBERRÍA y ALKERDI fueron descubiertas por el espeleólogo francés N. Casteret en 1930, durante una visita a varias cuevas de los municipios de Zugarramurdi y Urdax. Casteret hizo un sondeo en el yacimiento de Berroberría. Publicó una breve reseña sobre ambas cuevas en 1933. En 1935, J. M. Barandiarán señala la existencia del yacimiento arqueológico de la cavidad. En 1939 Casteret visita de nuevo la cueva con el marqués de Loriana, que excava una trinchera delante de la zona de prospección de Casteret en Berroberría ( y visitará también Ekain 2), publicando sus estudios en solitario (1940 y 1943). En los años cuarenta, por encargo de la I. Príncipe de Viana, S. Ribera Manescau, profesor de la Univ. Valladolid, excava en Berroberría, pero no publicó datos ni hay noticias de los resultados. J. Maluquer de Motes, nombrado director del servicio de excavaciones de Príncipe de Viana, excavará en Berroberría entre 1959 y 1965.

La investigación principal, por su rigor, amplitud y exhaustividad, se debe a Ignacio Barandiarán y Ana Cava, quienes durante casi dos décadas excavarán y estudiarán el abrigo de Berroberría (1977, 1979 y 1988-1994).

El abrigo de Berroberría en el sistema kárstico

Forma parte del sistema kárstico Alkerdi – Zelaieta, excavado por la filtración de las aguas que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, y se infiltran en un afloramiento rocoso ubicado entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. La boca de este abrigo se abre en el frente S del afloramiento, próxima a otras dos cavidades con evidencias del Pal. Sup. (arte rupestre en ALKERDI y ALKERDI II, hábitats en el abrigo de Berroberría). Los accesos a las tres cavidades se sitúan frente y al fondo de las pronunciadas pendientes del monte Arleun. Pendientes que encauzaron hacia allí abundantes precipitaciones, cuya infiltración generó el complejo kárstico. Antes del Magdaleniense, Berroberría, ubicada en la cota más baja, alternó periodos secos con fases de reiterada inundación (I. Barandiarán incluso aventura momentos en los que algún riachuelo introdujera uno de sus recodos de manera permanente en su interior), con fuerte acumulación de materiales arrastrados (en unos casos fruto de cursos remansados, y en otros resultado de aportes con más fuerza de las aguas). Para Barandiarán y Cava (2010), con el descenso definitivo del drenado de las precipitaciones a un plano inferior de la red subterránea y con otra línea de desagüe, el rediseño endokárstico posterior estuvo más ligado a desprendimientos, ligados en varios periodos a la crioclastia, la gelifracción provocada por la alternancia de frío intenso y humedad. Pero su estado seco, su buena orientación y amplitud, permitieron su uso prolongado como hábitat, testimoniado en excavaciones desde el Magdaleniense inferior.

La cavidad

Su boca, se abre en el extremo S del relieve calizo que alberga el sistema kárstico, junto a otras cavidades con evidencias del Pal. Sup. (Alkerdi II, y el abrigo de Berroberría). Junto a ellas confluye la escorrentía de la pronunciada a ladera del monte Arleun, situado enfrente. La infiltración de las frecuentes precipitaciones creó el complejo kárstico, en varios niveles. Inicialmente provocó la reiterada inundación (en varias fases permanente) del abrigo de Berroberría, pero no de la de Alkerdi.

La boca de la cavidad mide unos 23 m de ancho por 4 a 6 m de alto. Da acceso a un amplio espacio, que se extiende en algunos puntos hasta los dieciocho m de profundidad. A ambos lados del abrigo se abren dos cortos entrantes. De ellos, en el entrante oriental o “fondo de covacho” realizó Casteret en 1930 su sondeo, junto al que arrancaba la trinchera realizada por Loriana en 1939.

El entorno, su orientación S, y el hecho de poseer un amplio y cómodo espacio habitable de unos 200 m2 habitables, con luz natural y agua cerca, explican el reiterado interés de las comunidades prehistóricas por habitarlo

Ocupación de Berroberría

De acuerdo a los datos que ha arrojado la excavación del abrigo, y el posterior estudio de lo localizado, los investigadores I. Barandiarán y A. Cava diferencian varias fases de uso antrópico de la cavidad, con algunos periodos de abandono por nuevas inundaciones:

  1. El nivel G, señala todavía la alternancia, en el tiempo y por zonas de la cavidad, entre momentos en los que el agua introduce aporte sedimentarios limitados, y otros en las que la cavidad está seca y totalmente habitable. Corresponde a una ocupación relativamente intensa (restos de fauna, ind, lítica, hogares) del Magdaleniense antiguo (inferior y/o medio), con dataciones del 14430 +/-290 y 13580+/-140 BP.

El nivel F, estéril, indica un nuevo anegamiento de la cavidad, probablemente por una etapa especialmente lluviosa que cegó o colmató los puntos de evacuación de agua. Hasta que estos no se reactivaron o el agua buscó nuevos, la cueva fue inhabitable.

  1. El subnivel E inferior muestra una fase ya seca de la cavidad, en la que se inicia una ocupación prácticamente continuada desde la fase final del Pal. Sup. hasta el Epipaleolítico/Mesolítico. Este subnivel alberga evidencias del uso de la cavidad por comunidades con elementos culturales del Magdaleniense avanzado (superior), en el último tercio del decimocuarto milenio BP.
  2. En el subnivel E superior, los datos muestran un clima frío y húmedo que evoluciona hacia otro más riguroso, frío y seco, que se suaviza algo al final. En ese contexto habita en el abrigo un grupo humano, con industria lítica y ósea (arpones en asta de doble hilera) del Magdaleniense final (con datac. C14 del decimotercer milenio BP). Como curiosidad, de entre los muchos datos extraídos de la cavidad, un estudio centrado en los restos de perdiz nival indica su caza especializada al inicio de la estación invernal y, por las marcas de cortes y las características de estas, su almacenamiento posterior tras su secado-ahumado, como acopio para necesidades invernales.
  3. El subnivel D superior corresponde al final del Paleolítico superior, a una comunidad del Magdaleniense final, que lo habita en el duodécimo milenio.
  4. El subnivel D inferior, con fechas C14b a caballo entre el undécimo y el décimo milenio, es adscribible al Aziliense. En él se ha recuperado algún fósil director típico, como el arpón de asta de sección plana y orificio ojival.

Entre este subnivel y el siguiente nivel hay un hiatus de mil quinientos años, que parece indicar el lavado/erosión del sedimento durante otra fase temporal de inundación y abandono de la cueva.

  1. El nivel C y los niveles B inferior y medio muestran una continuidad de ocupación, concentración de hogares, abundantes restos de fauna, e industria lítica, durante el Mesolítico antiguo/medio, a lo largo de todo el noveno milenio BC.
  2. El nivel B superior, con fragmentos de cerámica a mano, indica su uso por grupos del Neolítico
  3. El nivel A, revuelto, apunta a la presencia esporádica en la cavidad de gentes de la Prehistoria reciente, en la primera mitad del tercer milenio BC.

El conocimiento del Paleolítico Superior en Navarra ha estado limitado tradicionalmente a una serie de puntos aislados en el mapa, con un único sitio de arte rupestre, Alkerdi. Una vez superada (parece que definitivamente) la controversia entre conservación y actividad de las canteras, ahora, toma protagonismo la investigación. Todo lo conocido de la excavación y estudio del abrigo de Berroberría, y lo que están aportando las cavidades vecinas de Alkerdi y Alkerdi 2, añaden elementos importantes para el conocimiento del mundo paleolítico en el pirineo occidental, y están destinadas a convertirse en una referencia imprescindible, que aportará novedades interesantes en los próximos años.

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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:27

La cueva de Alkerdi está excavada en el frente S del complejo kárstico de Alkerdi-Zelaieta, excavado en la vertiente norte de la cordillera pirenaica, en el extremo septentrional del valle de Baztán. Complejo excavado por la infiltración parcial de la red de drenaje que conforma el margen derecho de la cabecera del río la Nivelle/Ugarana.

Historia de las investigaciones

BERROBERRÍA y ALKERDI fueron descubiertas por N. Casteret en 1930, quien ya localizó el arte rupestre de la segunda. En 1939 Casteret visita de nuevo la cueva con el marqués de Loriana (que también visitará Alkerdi 2). Éste realizará nuevos calcos, y sus prospecciones en el suelo del vestíbulo identifican algún material arqueológico.

A partir de los años setenta, I. Barandiarán compaginará sus investigaciones en Berroberría con el estudio de Alkerdi. En 1973 estudia los grabados parietales de Alkerdi, centrado en los del sector izquierdo de la cueva, y en dos nuevas figuras localizadas en el vestíbulo, aunque no localiza los grabados señalados por Casteret en el sector derecho de la misma ni la crinera de caballo. En los años ochenta y noventa, I. Barandiarán y A. Cava excavarán varias veces en Alkerdi (1988, 1993 y 1994), en la misma época en la que los hacen en el vecino abrigo de Berroberría.

El 2014, Garate et alii identifican y estudian más representaciones parietales en una galería lateral de la sala situada a la derecha, donde N. Casteret (1933) ya señaló la presencia de grabados. Publicaron el estudio en 2015, recogiendo el hallazgo de una veintena de figuras (la gran mayoría grabadas, y una pintada), mayoritariamente bisontes, con características propias del Magdaleniense medio, especialmente vinculadas a los conjuntos de la vertiente pirenaica.

La cueva

Forma parte del sistema kárstico Alkerdi – Zelaieta, excavado por la filtración de las aguas que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, en el contexto de un afloramiento rocoso ubicado entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. Su boca se abre en el frente S del afloramiento, junto a otras cavidades con evidencias del Pal. Sup. (ALKERDI II, y el abrigo de BERROBERRÍA). Junto a ellas confluye la escorrentía de la pronunciada a ladera del monte Arleun, situado enfrente. La infiltración de las frecuentes precipitaciones creó el complejo kárstico, en varios niveles. Inicialmente provocó la reiterada inundación (en varias fases permanente) del abrigo de Berroberría, pero no de la de Alkerdi.

La entrada a Alkerdi de 6 m de ancho x 3,5 de altura, da paso a un vestíbulo bajo, de apenas 1,5 m en muchos puntos, pero de superficie amplia (8 metros de anchura x 10 metros de profundidad). En su parte izquierda se accede a una galería, en cuyo recodo final se ubica el arte parietal descubierto en 1930. En el estudio de 1974, Barandiarán localiza otras dos figuras en el vestíbulo.

Hacia la derecha del vestíbulo, de la pared izquierda del fondo de esta sala parte una galería estrecha que se va reduciendo hasta convertirse en una gatera de difícil tránsito. El tramo final de la gatera enlaza de nuevo con la sala. En esta galería se localizaron los grabados descubiertos en 2014. También en la parte derecha del vestíbulo encontramos un estrecho conducto y una gatera, que comunican con una sima que conecta la cueva con el exterior.

Ocupación en el Gravetiense

Aunque no sufrió las fases de inundación de Berroberría, la escasa altura del vestíbulo, la subida del nivel del suelo por la sedimentación, y el abundante goteo de las infiltraciones, que provocaba el encostramiento del suelo, limitaron su uso. Pero, las cavidades del afloramiento rocoso de Alkerdi gozaban de grandes ventajas en su entorno inmediato y a media distancia, que justificaban el uso incluso de Alkerdi: ubicadas a baja altitud frente a la llanura aquitana y al pie de los Pirineos, tenían fácil conexión con las costa a través de cercanos ríos de corto recorrido, y un entorno natural circundante con cómodo acceso a una gran variedad de biotopos y recursos (caza, pesca, recolección, sílex).

Las excavaciones realizadas por Barandiarán y Cava sólo consignaron (en un espacio de excavado de 11 m2) un nivel de ocupación, poco intenso, del Gravetiense. Se recuperaron más de un millar de evidencias líticas. Junto a restos de talla, se identificó un centenar de útiles retocados (con predominio de piezas de dorso con retoque abrupto). Había también una docena de elementos sobre soporte orgánico, entre los que destacan un fragmento de azagaya gruesa, un cincel/cuña de asta, y cuatro conchas perforadas de Turritella. Se recuperó abundante fauna: cuatro mil restos de macromamíferos, y diecisiete mil de microfauna, además de algunos huesos de aves y peces. Y por último, se halló un fragmento de molar humano.

La datación por C14 de una muestra de huesos arroja una fecha de 26.470± 530/490 BP, acorde a la adscripción cultural al Gravetiense.

Para sus excavadores, la abundancia de microfauna y la escasa antropización indicarían un episodio puntual, de acampada, diferente a la prolongada e intensa ocupación de Berroberría desde el Magd. Inferior.

El arte parietal de Alkerdi

Tomando como referencia más reciente el estudio de Garate y Ribero (2015) sobre las nuevas representaciones, podemos diferenciar en la cueva cuatro sectores., concentrados sobre todo en dos galerías.

  1. Galería izquierda. Estrecha, de techo alto, se accede a ella desde el lado izquierdo del vestíbulo. En su tramo final se localizan las figuras localizadas por Casteret y revisadas por I. Barandiarán (sectores A y B). Además de lo figurado en el arranque de la galería (sector B), la mayoría de lo representado se concentra tras un recodo, grabado sobre un cono estalagmítico que obstruye el final de la galería (sector B), y cuya superficie fue previamente descortezada en parte. Se mantiene la adscripción que hizo Ignacio Barandiarán del estilo de las figuras al Magdaleniense III-IV. Además de restos de figuras de difícil interpretación, destacan un bisonte de cuernos filiformes, un ciervo completo (con relleno de trazos a modo de grabado estriado), y la parte posterior de un caballo.
  2. Vestíbulo. Un par de perfiles de figuras (una cierva, y un dudoso lobo) en la pared del fondo (sector C).
  3. “Galería de los Bisontes”. Denominada así por sus descubridores. Desde el lado derecho del vestíbulo, formaciones estalagmíticas complican el acceso a una sala de 14 x 6 m, y techos aún más bajos, de suelo arcilloso. De la pared izquierda de dicha sala parte, para terminar también en ella, una galería de pequeñas dimensiones y difícil tránsito. Tiene unos 1,5 x 1,5 m en su tramo inicial. Se estrecha de manera progresiva y tras 3 m de desarrollo gira a la derecha. Aquí, reducida ya a un tubo de menos de 0,5 m x 1,5m de altura, se localizan en unos 2 m de desarrollo las primeras evidencias gráficas. El conducto vuelve a girar a la derecha. En este recodo se localizan la mayoría de los grabados, observables por una sola persona recostada. Le sigue un tramo final aún más complicado y estrecho de 1,5 m que desemboca de nuevo en la pared izquierda de la sala.

Las figuras son de pequeño formato, con caracteres formales y técnicos bastante homogéneos y uniformes, que responden al estilo propio del magdaleniense pirenaico.

Fueron realizadas mediante incisiones poco profundas, yuxtapuestas, con frecuencia en una única pasada del útil. Destacan en gris sobre el fondo rojizo de la caliza (efecto quizás buscado de origen).

En los bisontes, mayoritarios (11 figuras), el detallismo del trabajo incluye cuernos en doble curvatura - s - mediante una única línea; pelaje de la barba y de la giba simulado mediante trazos paralelos; representación de detalles anatómicos, en ocasiones con despiece asociado (ojo, oreja, boca, lengua, pezuñas, corvejón, sexo, etc. En el caso de los caballos, menos numerosos, figuran las crineras mediante trazos paralelos. También abundan los detalles anatómicos (ojo, oreja, boca), y los despieces.

Para Garate y Rivero (2015), geográfica, estilística y formalmente, el arte parietal de Alkerdi parece inmerso en la corriente de intercambios culturales magdalenienses entre la región cantábrica y el mundo pirenaico. Dos espacios que comparten rasgos unitarios comunes que le dan cierta coherencia interna, y matices diferenciadores. En el caso de Alkerdi la balanza parece inclinarse más hacia la vertiente francesa (como las cercanas cavidades de la colina de Gaztelu: Isturitz, Oxocelhaya y Erberua), en la que se incluye geográficamente y hacia la influencia pirenaica (Niaux, Fontanet, Marsoulas, Les Trois-Frères o Le Tuc d’Audoubert), Como en ellas (y en casos cantábricos como Altxerri) domina la figura del bisonte. Los paralelismos con lo pirenaico alcanzan también las convenciones formales, sobre todo en el caso de los bisontes. Junto a alguna figura que por su carácter lineal se vincula más con las convenciones de cavidades cantábricas, en la mayoría de los bisontes se entronca con el Magdaleniense medio pirenaico (abundantes detalles anatómicos, la representación del pelaje o la lengua). Y la presencia de una figura que puede interpretarse como “herida” se asemejaría a un tema habitual en el arte mobiliar y parietal pirenaico (arte mueble de Isturitz, arte parietal de Les Trois-Frères, Niaux o Fontanet).

La comparación de los matices técnico-formales diferenciadores entre lo localizado y estudiado en 1930 (Casteret) y 1974 (I. Barandiarán), y lo descubierto en 2014, parece indicar en el arte parietal de Alkerdi dos fases o momentos, o al menos dos manos distintas, no necesariamente distanciados en el tiempo, en el amplio lapso entre el Magd. Inferior y el Magd. Medio (aunque la investigación se decanta más por el segundo).

La investigación arrojará sin duda luz en el futuro sobre este espacio de intensa presencia durante el Paleolítico Superior, y sobre el arte rupestre de Alkerdi y de la vecina Alkerdi 2. La publicación de lo descubierto estos dos últimos años, y su análisis, nos permitirán avanzar en el conocimiento de este periodo en este extremo de los Pirineos.

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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 10:21

En la cueva de Alkerdi, cuyos grabados son conocidos desde 1930, se descubrió en 2014 una nueva galería con grabados. Ante las previsibles consecuencias de la actividad de la cantera cercana, que explotaba el macizo rocoso que alberga Alkerdi , Alkerdi 2 y Berroberría (y otras cavidades con interés arqueológico, como  Zelaieta I y II), el Gobierno de Navarra encargó al equipo responsable de los hallazgos de 2014, el estudio del complejo kárstico de la zona, que ha dado como resultado, por el momento, el hallazgo en 2016 y 2020 de arte rupestre y galerías que conservan zonas con paleosuelo paleolítico, en la cueva de Alkerdi 2.

Realizaremos en este artículo una visión de conjunto del contexto geográfico y cultural y el uso de estas cavidades en la Prehistoria (BERROBERRÍA , ALKERDI, ALKERDI 2, y Zelaieta), y las novedades sobre arte parietal del Paleolítico Superior en Alkerdi y Alkerdi II.

Un emplazamiento privilegiado

Las cavidades se localizan en Urdax, una localidad ubicada al N del valle de Baztán. Situado en el extremo occidental de los Pirineos, este valle no responde sin embargo a los rasgos típicos de un valle pirenaico en altura. Básicamente, se define en lo estructural como una cubeta o depresión, a 150-200 msnm, bordeada por dos viejos macizos. La cubeta presenta un desnivel relativo considerable, de cerca de mil metros respecto a las montañas que la rodean (con algún caso de glaciarismo cuaternario en dos de estos montes, el Autza y el Sayoa). La zona posee un clima de tipo templado-atlántico, suave, de abundantes precipitaciones (un promedio de 1.400-2.200 mm de precipitaciones, caídas en 160-190 días). La vegetación natural en el Holoceno es de tipo atlántico, con hayedos en las montañas, robledades en las partes bajas, castañares en las intermedias, y otras especies como fresnos y avellanos.

En realidad, los municipios de Urdax y el vecino de Zugarramurdi, con desniveles marcados a su espalda respecto al resto del valle, se sitúan en el piedemonte de la vertiente N del valle, en la cabecera del río La Nivelle/Ugarana. Responden más a la orografía y climatología de esta vertiente, a las tierras que se extienden curso abajo del Nivelle, hacia la costa atlántica.

Historia de los descubrimientos

La cueva de Alkerdi fue descubierta por el espeleólogo francés N. Casteret en 1930, durante una visita a varias cuevas de los municipios de Zugarramurdi y Urdax. Presenta los datos de manera breve en 1933. En 1935, J. C. Baroja realiza calcos de los grabados por encargo de J. M. Barandiarán, quien ese mismo año señala la existencia del yacimiento arqueológico de la cavidad. En 1939 Casteret visita de nuevo la cueva con el marqués de Loriana, quien se limita a realizar nuevos calcos de algunas de las figuras del sector izquierdo, y excava una trinchera delante del sondeo de Casteret en Berroberría, publicando sus estudios en solitario (1940).

Durante años, el interés arqueológico se centrará en la excavación del abrigo contiguo de Berroberría. En los años cuarenta, por encargo de la I. Príncipe de Viana, S. Ribera Manescau, profesor de la Univ. Valladolid, excava en Berroberría. No publicó datos, ni hay noticias del destino final de los materiales. En los años cincuenta, J. Maluquer de Motes, nombrado director del servicio de excavaciones de la I. Príncipe de Viana, excava en Berroberría entre 1959 y 1965.

I. Barandiarán publicó en 1974 el estudio detallado de los grabados de Alkerdi. Realiza junto a A. Cava distintas campañas de excavación en Berroberría entre 1977 y 1996. En los años ochenta y noventa, ambos excavarán varias veces en Alkerdi (1988, 1993 y 1994).

En 2015, un equipo de investigadores, encabezados por D. Gárate, publicó el estudio de una nueva galería de dicha cavidad, que alberga una veintena de figuras grabadas, mayoritariamente bisontes, con características propias del Magdaleniense medio, especialmente vinculadas a los conjuntos de la vertiente pirenaica.

Ante la proximidad de una cantera en explotación, y su proyecto de ampliación de explotación, el gobierno de navarra encargó al equipo de Gárate el estudio del complejo kárstico de la zona. El resultado más relevante se refiere a Alkerdi 2, en la que se localizaron en 2016 y 2020 cinco sectores de arte rupestre (que adscriben al Gravetiense), así como zonas con paleosuelo paleolítico.

El gran complejo kárstico que alberga las cuevas de Alkerdi/Berroberría

Las cuevas pertenecen a un complejo kárstico hoy en día en estudio, la unidad geológica del sistema Alkerdi – Zelaieta, situado en la vertiente norte de la cordillera pirenaica, al N del valle de Baztán, en la cabecera de una serie de arroyos que drenan el margen derecho de la cuenca alta del Olabidea-Urdazuri, tributario aguas abajo del Nivelle, camino del Atlántico. Está excavado en el afloramiento rocoso de una masa de mármoles, margas, calizas, y areniscas calcáreas, entre los barrios de Alkerdi y Leorlas del municipio de Urdax. La regata de Urtxume, que atraviesa el afloramiento de SW a NE, crea una red interconectada de galerías fósiles y activas con simas y cuevas a diferentes alturas. Las aguas emergen nuevamente en la resurgencia kárstica de Kanbor, para desaparecer a los pocos metros dentro de las calizas de la zona de Ikaburua, horadando una nueva red de galerías. Las aguas vuelven a ver la luz en una resurgencia kárstica, desde la que confluyen hacia el río Olabidea.

En un extremo del relieve calizo que alberga el sistema kárstico, en la zona más afectada por las actividades de las canteras vecinas, se encuentran las cuevas de Zelaieta (I, II), con yacimiento arqueológico conocidos. Loriana publicó en 1940 los resultados de sus prospecciones en el interior de Zelaieta I, y habla de “fragmentos de cerámica tosca roja y negra y con alguna decoración muy sencilla, algunos huesos rotos y dientes de cérvido”. Barandiarán y Cava la exploraron sin resultado en 1979. Recientes investigaciones han localizado en 2016, cerca de las cavidades de Zelaieta, numerosos accesos exteriores a galerías, todavía por explorar.

En el otro extremo se ubican las cavidades con evidencias del Pal. Sup. (ALKERDI y ALKERDI II, y el abrigo de BERROBERRÍA). Sus embocaduras se abren con orientación S en un frente rocoso orientado de cara y al fondo de la pendiente pronunciada de las laderas del monte Arleun. Pendiente que dirigía las precipitaciones hacia la zona de estas cavidades que actuaba como cuenca de recepción. Su infiltración formó el complejo kárstico. En un primer momento, el arroyamiento de las corrientes que bajaban por la pendiente provocaba la reiterada inundación (en varias fases permanente) de la cavidad a cota más baja en este entorno de depresión, el abrigo de Berroberría, con fuerte acumulación de materiales arrastrados. El descenso definitivo del drenado de las precipitaciones a un plano inferior de la red subterránea, y el cambio en el punto en el que drenaban, permitió el uso prolongado de Berroberría como hábitat a partir del Magdaleniense.

Alkerdi/Berroberría durante la Prehistoria

Las cavidades de Alkerdi y Berroberría (a la espera de la certificación del uso de Alkerdi II como hábitat), responden al “ideal” de cavidad habitable que tanto abunda en los hábitats localizados de las comunidades francocantábricas durante el Paleolítico Superior: sitios de altitud baja, en la banda sublitoral que se extendía desde la cornisa cantábrica hasta la llanura aquitana, al pie de cadenas montañosas (en este caso, el extremo occidental de los Pirineos), con fácil conexión con las costa a través de cercanos ríos de corto recorrido que les proporcionaban además recursos piscícolas.

El entorno natural circundante a las cavidades de la zona de Alkerdi permitía un acceso cómodo a numerosos puntos de captación de recursos que ofrecía un espacio con una gran variedad de biotopos, abundante en mamíferos objeto de caza, con acceso a recursos del río cercano (incluido salmónidos), separado de la costa por sólo 15 km.

El uso de las cavidades como hábitat y/o para la plasmación de arte parietal parece diferenciar dos fases. En un primer momento, durante el GRAVETIENSE, usan Alkerdi ( tal vez Alkerdi 2) como hábitat en un asentamiento puntual. Alkerdi 2, todavía en estudio, es una gran cavidad con diferentes niveles, una red intrincada de galerías y gateras, y el arte rupestre repartido en distintas zonas de su desarrollo. En el caso de Alkerdi,  su techo bastante bajo (lo era cada vez más con la sedimentación) y el abundante goteo que provocaba el encostramiento del suelo, no la hacen candidata a su habitación prolongada, pero la vecina Berroberría permanecía inundada, y el entorno territorial tenía muchas ventajas. Como indican en 2008 Barandiarán y Cava, era “un sitio incómodo en un territorio conveniente. En este periodo grabaron y pintaron signos y figuras animales en Alkerdi  y Alkerdi 2.

Con los datos conocidos hasta ahora, hemos de dar un gran salto temporal hasta el  MAGDALENIENSE, cuando las comunidades paleolíticas se decantaron por habitar la opción más obvia, el abrigo de Berroberría, ya seco (aunque con algunas fases temporales de abandono por reinundación). Se trataba de una cavidad de corto desarrollo (que llegaba en algún punto a unos 18 m), pero con una embocadura de unos 23 m de ancho por 4 a 6 m de alto, y un amplio y cómodo espacio de cerca de 200 m2 habitables, bien orientada, con luz natural y agua cercana.

En el Magdaleniense Inferior y/o Medio tiene lugar una ocupación relativamente intensa de Berroberría (14430 +/-290 y 13580+/-140 BP), así como la realización de arte parietal (se identifican dos momentos de plasmación y/o dos manos) en dos de las galerías y un punto del vestíbulo de Alkerdi. Tras un fase de abandono por un nuevo anegamiento de Berroberría (la incomodidad de Alkerdi y las filtraciones del techo la hacían inhabitable) en un periodo climático especialmente lluvioso que cegó o colmató los puntos de evacuación de agua, con la reactivación de estos o la activación de otros Berroberría volvió a ser un espacio seco que fue habitado de manera casi continuada durante el resto del Magdaleniense: Magdaleniense avanzado (superior) (subnivel E inferior), en el último tercio del decimocuarto milenio BP; y Magdaleniense final, en el decimotercer milenio BP (subnivel E superior) y duodécimo milenio BP (subnivel D superior).

Habitación que se prolongó durante el AZILIENSE (subnivel D inferior, a caballo entre el undécimo y el décimo milenio BP). Tras un hiatus de mil quinientos años (probablemente por otro episodio de inundación temporal), de nuevo fue habitada con intensidad durante el MESOLÍTICO antiguo/medio, a lo largo de todo el noveno milenio BC.

Como en otras cavidades, en los momentos finales de la Prehistoria se siguió usando Berroberría, pero con menos intensidad y/o de manera esporádica, posiblemente en la misma época en la que se ha constatado el uso de las de Zelaieta. Está atestiguada la presencia en Berroberría de grupos del NEOLÍTICO (nivel B superior), y de la Prehistoria reciente (nivel A, primera mitad del tercer milenio BC).

Territorio y vecindades en el Paleolítico Superior

Con los datos que se tienen es difícil reconstruir ejes de desplazamiento y delimitar los límites del territorio de subsistencia, del espacio cultural común e intercambios y contactos, en un escenario tan amplio (y sin accidentes orográficos destacados) como el de la gran cuenca del Adour y les Gaves. Faltan los datos de la cercana (el mar está a unos 15 km de Alkerdi) llanura costera (hoy inundada) y su posibles yacimientos. Pero tenemos algunos elementos de juicio para valorar algunas de esas relaciones de aproximación que se han detectado en el espacio franco cantábrico para las comunidades del Pal. Sup., como la similitud formal y tecnológica entre los útiles encontrados, su fabricación y uso, indicios de intercambio y distribución de manufacturas, de iconografías y técnicas gráficas similares, etc.

De los sitios al aire libre y cavidades conocidos con uso en el Paleolítico Superior, en un entorno más cercano encontramos las cuevas de Lezia (Gravetiense, apenas a 3 km de aquí y en el camino hacia/desde Isturitz), Lexotoa I (J.M. de Barandiarán recogió por cata en 1941 útiles de sílex atribuibles al Paleolítico superior), Sorgiñen‐Leze (con cata de prospección de J.M. de Barandiarán en 1935, mats. atribuibles a “facies magdalenienses”), y Uriogaina (arte parietal magdaleniense detectado por J.M. de Barandiarán, y sondeos sin publicar posteriores). A distancias en un radio aprox. de 30 km, en la gran zona abierta a la que se accede desde Alkerdi, prospecciones de C. Chauchat permitieron determinar, en la región de Bayona, dos concentraciones de estaciones al aire libre del Paleolítico Superior, que se han ido confirmando a posteriori. La primera, en la orilla derecha del río Nive (incluyendo por tanto la meseta de Saint-Pierre d'Irube, en la que desde hace mucho se habían recogido evidencias de varias ocupaciones del Paleolítico Medio y Paleolítico superior), parece extenderse hacia el Este, en dirección a Isturitz y sitios pirenaicos. ”. Enlazaría así con las cavidades de Isturitz, Gatzarria, Hareguy, los talleres de utillaje lítico de aire libre de Tercis‐Les Bains, y la cueva du Pape/Brassempouy en Landes. La segunda concentración parece circunscrita al litoral atlántico, en una banda de aprox. 1 km de ancho. En ella encontramos la estación al aire libre de Lestaulan (Gravetiense) en la propia Bayona, la de Chabiague (Solutrense y Auriñaciense) al Sur de Biarritz, y la de la meseta de Bidart (con mats. constatados desde el chatelperroniense al Gravetiense). Entre ambas concentraciones, una zona con menos evidencias, que puede deberse a complicaciones prospectivas (un entorno menos urbanizado con praderíos para pasto), y/o a la ausencia de afloramientos de sílex de calidad. No en vano, la mayoría de sitios de la región de Bayona se localizan próximas a afloraciones de sílex de flysch costero de variedad Bidache. En las cuevas de Alkerdi y Berroberría, el análisis del material lítico sobre el que realizan su tecnología indica un predominio (80%) de este sílex, localizable a unos 30 km hacia el N/NW, lo que reforzaría la idea de contactos e intercambios regionales.

Isturitz, a 30 km de la costa actual y en el piedemonte pirenaico, a 35 km de camino (enlazando rutas junto a cursos fluviales) desde la zona de Alkerdi, es para muchos investigadores el gran “aggregation site” regional que pudo ejercer de eje y punto de intercambio/conexión de todo tipo para las comunidades cercanas.

La cantera de Alkerdi, conflicto entre economía y cultura

Desde 1965 se extrae piedra de una cantera extractiva a cielo abierto, ubicada en el paraje de Alkerdi, en la base del collado Bere Berriko lepoa y flanqueada por la regata Kanboko iturria al norte y Mitxelenborda al sur. A pesar de que se sabía desde los años treinta la existencia de yacimiento paleolítico, de las sucesivas campañas de excavación en Berroberría y Alkerdi, y de la ubicación de la cantera en las proximidades de cuevas y sobre el macizo rocoso en el que se inscribe su sistema kárstico, la actividad extractiva ha continuado hasta nuestros días, afectando especialmente a las cavidades del frente N del macizo, Zelaieta I y II. Responde al ya clásico conflicto entre economía y cultura: se produce un desencuentro entre las resoluciones favorables a la actividad extractiva y los métodos de voladura por parte de los organismos competentes de la administración, y los informes y resoluciones de los técnicos de cultura en una línea diferente, con el habitual “ritmo” de toma de decisiones de la administración. Pero mientras tanto la actividad extractiva y las voladuras perduran y el patrimonio se ve afectado.

En este caso, la publicación en junio de 2015 de nuevos hallazgos de arte parietal en Alkerdi, supone un cambio de tendencia que parece definitivo. Por encargo de la Dirección General de Cultura, un equipo multidisciplinar de arqueólogos, espeleólogos y geólogos, (bajo la dirección de la Sociedad de Ciencias Aranzadi), ha revisado el gran complejo kárstico, lo que ha supuesto el descubrimiento en 2016 y 2020 de arte parietal y otras evidencias prehistóricas en Alkerdi II. Un hallazgo con la suficiente entidad, que sumado a lo ya conocido ha supuesto la ya casi definitiva paralización de la actividad extractiva, y que supondrá el reforzamiento de la protección legal de los yacimientos.

Conocidos los resultados del estudio de investigación realizado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi sobre la “Caracterización del macizo y sistema kárstico de Alkerdi y de su entorno de protección”, la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha procedido a su inscripción en el Registro de Bienes de Patrimonio Cultural de Navarra, como BIC y la categoría de Zona Arqueológica. El tiempo dirá si todo esto se traduce en la adecuada conservación de estos hallazgos, y las novedades que aporta la investigación arqueológica.

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